En ausencia de Charlène, la princesa de Hannover vuelve a ser la ‘escudera’ de su hermano retomando el sitio que (muchos) dicen que no debería haber dejado.


Carolina de Mónaco ejerció durante décadas como la primera dama del Principado, primero siempre al lado de su padre, Rainiero, una vez que falleció su madre, Grace Kelly, y luego junto a su hermano y heredero, el príncipe Alberto. Cuando este se casó, hace una década, este papel le correspondió a su esposa, la princesa Chàrlene, y Carolina pasó a un discreto segundo plano.

Sin embargo, durante este tiempo nadie la ha olvidado e incluso se la ha mirado con cierta nostalgia. La princesa representa el legendario glamour de los Grimaldi y su ‘sucesora’ no ha logrado superarla en los corazones de su pueblo. Ahora que Charlène permanece lejos a causa de su enfermedad, Carolina ha dado un paso al frente y ha retomado su antiguo papel a petición de su hermano. Esto hace que no pare de aparecer en actos oficiales, despertando cierta nostalgia con su impecable presencia.

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Recordemos que Charlène se encuentra en Sudáfrica desde el pasado mes de mayo, aquejada de una grave infección de oídos, nariz y garganta. Eso mismo, por el peligro de la presión al volar en avión, le ha impedido regresar a casa junto a su marido y sus dos hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de seis años.

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Para colmo, el pasado viernes 8 de octubre era intervenida por tercera vez de su dolencia. La operación fue bien, según anunció el Palacio Grimaldi, pero quizás esto retrase de nuevo los anunciados planes de volver a Mónaco a finales de este octubre.

El hecho es que Carolina de Mónaco ha salido al quite para cubrir este vacío. Y seguramente no por deseo propio. El monarca siempre ha encontrado en ella a la aliada perfecta en la vida oficial monegasca. Perfecta, elegante y firme como una roca… Carolina representa los valores que han hecho famoso a este pequeño estado mediterráneo.

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El soberano lo sabe y, aunque en realidad no necesita sustituir a su esposa ni tener a una primera dama alternativa, claramente sigue confiando en la compañía de su hermana mayor. Por eso en las últimas semanas no han dejado de salir juntos en diferentes actos. Los vimos en la gala benéfica por la Salud del Planeta, a la que invitaron a Sharon Stone;  inaugurando un paseo y dos plazas en Montecarlo; también presidiendo el cambio de mando de la Brigada de Bomberos de Mónaco…

Palais Princier.

En su última salida pública como ‘pareja’, Carolina y Alberto descubrieron un nuevo busto de Eugenia de Montijo, la española que fue emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III. Carolina lucía un vestido estampado de Dries Van Noten. Un acto en el que estuvieron acompañados por los príncipes de Napoléon, Jean-Christophe Napoleon y su esposa, la condesa Olympia von Arco-Zinneberg.

También asistieron el mismo día a una recepción en palacio con los invitados a un simposio de la Universidad Villanova, entre los que se encontraba Susan Kelly, prima americana del príncipe Alberto. Carolina, de Red Valentino, brilló a su lado con la exquisitez acostumbrada. Parece que a muchos no les importa que continúe un poco más en su función mientras Charlène termina de recuperarse del todo…