El Rey Felipe reaparece en La Zarzuela tras la marcha del Rey Juan Carlos y con la incógnita sobre su paradero.


Si ayer tarde la Reina Sofía hacía acto de aparición en Palma de Mallorca tras el histórico anuncio del Rey Juan Carlos de marcharse fuera de España, hoy ha hecho lo propio su hijo, el Rey Felipe. El monarca ha cumplido con su último acto antes de emprender viaje hacia la isla balear con la Reina Letizia y sus dos hijas para comenzar sus vacaciones de verano, las «oficiales».

Así ha sido la reaparición del monarca en vídeo:

Esta mañana ha recibido en una audiencia en La Zarzuela al ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Francisco Bustillo. Todos los ojos estaban puestos en el monarca, en sus gestos, reacciones, palabras… Aunque debido a la pandemia de la Covid-19 la cobertura informativa de la Casa Real se ha visto muy mermada, las imágenes oficiales que nos llegan hablan a priori de una completa normalidad. Como se suele decir, la procesión va por dentro.

Don Felipe llevaba la preceptiva mascarilla, bajo la cual se atisbaba su sonrisa. Traje azul marino, corbata violeta… Apenas han sido dos minutos de comparecencia ante los objetivos junto al ministro uruguayo, quien, por cierto, ha bromeado con el monarca sobre cómo saludar, mostrando sus puño, poniendo el codo y terminando por darle una palmadita en el hombro. El Rey se ha mostrado cortés, pero sobrio. No ha habido preguntas… ni respuestas. Y seguimos sin saber a ciencia cierta dónde se encuentra el Rey Juan Carlos.

No hay duda de que el Rey Felipe atraviesa un momento delicado. La decisión tomada por su padre fue voluntaria, sí, pero tuvo que ser pactada entre ambos, como no podía ser de otro modo. El goteo de informaciones referidas a las supuestas actividades ilícitas del emérito, con sendas investigaciones judiciales abiertas en Suiza y España, habían llevado a un punto de no retorno en el que se ha visto un peligro para la Corona. En aras de la honorabilidad de la institución se circunscribe la marcha de Don Juan Carlos, si bien eso implica otros sentimientos de índole más personal que son inevitables entre un padre y un hijo.

También Don Felipe es un «profesional». En sus más de seis años de reinado ha tenido que lidiar con otras situaciones complicadas, adoptando decisiones que implicaban una clara separación de algunos miembros de su familia (primero de su hermana, la Infanta Cristina, y el marido de esta, Iñaki Urdangarin, actualmente en prisión; ahora de su padre) para defender la «ejemplaridad» autoimpuesta para unos tiempos de nueva monarquía. Diplomático, concienzudo, responsable, sereno… El Rey ha venido  repitiendo sin cesar, todavía más en los últimos tiempos marcados por la tragedia sanitaria de la pandemia, unidad entre todos los españoles. Y aunque parece que el propio seno de su familia esto no es del todo posible, nobleza obliga. Los cargos, con sus cargas, aunque eso signifique una brecha personal.

En todo caso, el Rey Felipe y los suyos llegarán mañana 7 de agosto a Palma de Mallorca, tal y como ha anunciado la Casa Real. Allí la Familia Real disfrutará de 10 días, en los que continuará manteniendo encuentros con personalidades y representantes de la sociedad balear (a falta de la cancelada recepción en La Almudaina) y viajarán dentro de las Baleares, acudiendo, por primera vez dentro de sus vacaciones, a Ibiza y Menorca.