Esto es todo lo que ha dado de sí la última edición de los prestigiosos galardones, la más atípica de su historia y con la Familia Real al frente.


Un año más han tenido lugar los Premios Princesa de Asturias, considerados los Nobel españoles. Como siempre, la ceremonia ha servido para distinguir a los mejores en diferentes ámbitos y celebrar la Cultura con mayúsculas. Presididos por los Reyes Felipe y Letizia , y con la Princesa Leonor ejerciendo por segunda vez como orgullosa Presidenta de Honor de los mismos, junto a una crecidísima Infanta Sofía. Sin olvidarnos, cómo no, de la Reina Sofía, apoyando esta cita con su presencia como gran baluarte.

Ahora toca reflexionar sobre lo vivido y compartir lo que aún no se ha contado o simplemente lo que más nos ha llamado la atención. Siempre descubrimos cosas en un segundo visionado o gracias a testigos privilegiados… Durante la gala de entrega todo ha estado muy medido. El Salón Covadonga era una perfecta geometría entre las sillas dispuestas a la adecuada distancia con los galardonados y la Familia Real situada en una tribuna bajo el arco de la sala. La Reina Sofía miraba todo desde lo alto de un palco.

LOS GRANDES MOMENTOS DE LA GALA

La Princesa Leonor ha vuelto a entregar los diplomas en mano a los premiados. Esto no era nuevo para ella. El primero ha sido para Andrea Morricone, el hijo del compositor Ennio Morricone, fallecido recientemente, que ha acudido en su nombre. Después ha dirigido una pequeña orquesta para interpretar el Tema de Deborah, de la película»Érase una vez en América». El italiano lo ha hecho en todo momento con los ojos cerrados, moviendo su batuta presa de la emoción. El Rey Felipe posteriormente ha recordado al insigne músico en su discurso y le ha dicho «grazie» a su hijo.

El momento más emotivo ha llegado con el desfile de los 15 sanitarios presentes para recibir el Premio de la Concordia. No han faltado las lágrimas atisbando sobre las mascarillas. Ha sido el único instante en el que toda la sala, incluida la Familia Real, se ha puesto en pie para aplaudir con respeto y reconocimiento.

Tras el discurso de la Princesa Leonor (más adulto y responsable), el Rey Felipe ha tomado la palabra poniendo en valor la unidad de todos. «Necesitamos valor y esperanza», ha dicho. «Juntos celebremos el valor de la vida», ha concluido en una ceremonia marcada por la pandemia del coronavirus, con especial recuerdo a los fallecidos y sus familias.

El teatro Campoamor ha estado presente de algún modo con unas imágenes grabadas entre sus butacas y con la Banda de Gaitas de Oviedo tocando el Himno de «Asturias, patria querida». Los galardonados han enfilado la salida a su son, a los que han seguido luego los Reyes y sus hijas abandonado el salón para volver a desfilar por el Patio de la Reina del hotel de la Reconquista. Es cuando hemos pillado a nuestros ‘royals’ mucho más relajados, tanto que Doña Letizia ha apoyado su cabeza en el hombro del Rey. Romántico, ¿no?