El 25 de agosto de 2001 se casaban en la catedral de Oslo el príncipe Haakon de Noruega y Mette-Marit Tjessem. Un heredero al trono y una joven ‘plebeya’, madre soltera, que rompía todos los cánones para una boda real. Hoy se cumple el 20 aniversario de aquella unión, que hoy perdura y parece que con muy buena salud. Pero si aquel día saltaron los titulares no fue exclusivamente a causa del romántico enlace, sino por otra circunstancia: el entonces Príncipe Felipe apareció con una acompañante ‘inesperada’, Eva Sannum.

Rubia, despampanante y presumiendo de un vertiginoso escote con un vestido de satén azul que hizo correr ríos de tinta. Todo el mundo sabía ya de la existencia de esta joven noruega. Incluso de su condición de ‘amiga especial’ del heredero español. Eva formaba parte del círculo de amigos de Mette-Marit y Felipe mantenía una cordial relación con su homólogo Haakon. Así que una cosa llevó a la otra. Se conocieron y se gustaron.

A finales de los años 90, Eva Sannum se trasladó a vivir y trabajar en Madrid, donde llegó a desfilar como modelo (en ropa interior, con vestido de novia…) Ya se le había captado con el Príncipe en diferentes salidas y escapadas. Quizás podía ser una chica más para Don Felipe, quien siempre fue muy discreto con las otras novias que tuvo. Pero no era así.

Esta imagen concreta tomada en la boda de Haakon de Noruega hizo saltar todas las alarmas. Era la muestra de que aquello iba en serio. El heredero nunca antes había llegado tan lejos. Copa en mano y hombro con hombro, rodeados de toda la realeza internacional. Eva era ‘su’ chica. Y que lo supiera todo el mundo. Tiempo después se conoció el órdago que lanzó a su familia. Felipe estaba tan seguro de sus sentimientos y de que esta era la mujer elegida por su corazón que no se iba a ocultar más. En España comenzó a hablarse de que el anuncio de su compromiso sería inminente.

LAS PRESIONES DE PALACIO Y DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Pero entraron en juego otros factores ajenos al amor. A los Reyes Juan Carlos y Sofía parece que Eva Sannum no les gustaba, o más bien no la consideraban adecuada como futura Reina de España. El príncipe y la modelo, así se resumía esta imagen que, para ser sinceros, a pocos convenció en nuestro país. Hubo críticas al escotazo, a la supuesta falta de clase de la joven, al propio hecho de ser la extranjera que nos robaba al soltero de oro… Toda una serie de cortapisas que venían tanto desde dentro de La Zarzuela como de fuera. Porque si esta aparición fue, como resulta evidente, una prueba para testar a la opinión pública, claramente el resultado no jugó a favor de la pareja.

Y he aquí la paradoja: la presentación ‘oficial’ de Felipe y Eva como pareja sería también la última imagen de ellos juntos. Todo se precipitó, y no para bien. Se habla de las presiones que recibió el Príncipe Felipe, quien acabó cediendo ya fuera por autoconvencimiento o por responsabilidad.

Solo unos meses después de esta boda, en diciembre de 2001, Don Felipe reunía a un reducido grupo de periodistas para comunicarles que su relación con Eva Sannum había terminado. Nunca hubo una confirmación del noviazgo, así que resulta curioso que se oficializara justo con la ruptura. «Sus cualidades son numerosas: su fortaleza, su dignidad, sensibilidad, capacidad de superación, sentido de la justicia y determinación por llegar a la excelencia de lo que se propone siempre me ha impresionado», dijo el príncipe.

Desde Casa Real se quiso que fuera ella quien lo dijera a la prensa, a lo que ella se negó, tal y como reconocía la joven en una entrevista reciente. «¿Cómo se me podía pedir tal cosa cuando siempre se habían negado a reconocer, pública y oficialmente, que el príncipe mantenía relaciones conmigo? Cuando incluso nunca se me había defendido de los ataques de la prensa».

Cada uno siguió su camino. Eva Sannum regresó a su país, terminó sus estudios de Comunicación y Publicidad y se casó con un compañero de profesión, Torgeir Vierdal, con el que tiene dos hijos. Hoy es una reconocida profesional que se dedica a la comunicación, con especial énfasis en la ética de la información y el derecho a la intimidad de los famosos.

Don Felipe se enamoraría de Letizia Ortiz, una periodista española de clase media y divorciada, con la que se casó en mayo de 2004. Eva seguramente allanó la senda a Letizia. Porque Felipe, más maduro, no iba a aceptar otra negativa. Aquel 25 de agosto de 2001 la historia se fraguó entre bambalinas en una boda real, pero el cuento de hadas no pudo ser para ellos.