Los duques de Cambridge regresaron a Westminster a punto de cumplirse su décimo aniversario de boda. Frente a las acusaciones de Harry y Meghan, ellos responden con una agenda cerca de la gente.


La entrevista del príncipe Harry y Meghan Markle aún sigue coleando. Pero la respuesta de la familia Windsor ante los ataques de los duques de Sussex está siendo la de trabajo y más trabajo. Una estrategia que está aupando aún más arriba en el ránking de popularidad al príncipe Guillermo y Kate Middleton frente a lo que los británicos perciben en su mayoría como las quejas injustificadas de una pareja caprichosa.

El caso es que los duques de Cambridge han vuelto a aparecer en un acto público, y esta vez en un lugar emblemático, la abadía de Westminster en Londres. Allí fue donde ellos se casaron hace casi diez años y donde han vuelto a recorrer el altar con paso firme y seguro que muchos recuerdos en mente. Kate estaba espléndida vestida de blanco. ¿Con ello nos quería dejar algún mensaje?

Gtres.

El matrimonio acudió al templo para rendir homenaje a los sanitarios en la primera línea de la pandemia y agradecer su labor durante el último año. Dentro se ha instalado además un servicio de vacunación. Guillermo y Kate recorrieron ese espacio el 29 de abril de 2011 para darse el «sí, quiero» y unir sus vidas en el servicio a la Corona británica. Así lo entendieron desde el principio, especialmente Kate, quien como ‘plebeya’ debía acoplarse a un sistema protocolario con siglos de historia. Pero ella nunca se ha quejado, ha seguido trabajando y cumpliendo sus funciones con la sonrisa por delante  hasta acabar ganándose poco a poco el corazón de todos.

UN LOOK CON GUIÑO

Para esta cita Kate Middleton eligió el color blanco, lo que muchos interpretan como un inequívoco guiño a su boda. Lo hacía estrenando un vestido-abrigo de Catherine Walker, una de sus firmas imprescindibles, de largo midi, con brocados y perfiles ondulados. El blanco también es símbolo de pureza, renacimiento. En estos momentos de revolución en la familia, nada mejor que poner paz… aunque sea empezando por el estilismo. Por otro lado, la duquesa lucía el pelo suelto con un semirrecogido, sencillo y natural. Y por último, unos pendientes de perlas. Todo blanco.

Tres claves, en definitiva, que hablan de una Kate Middleton elegante y sin artificios, apoyando a los suyos y cerca de su pueblo. Meghan Markle se refirió expresamente a su persona durante la entrevista con Oprah Winfrey asegurando que, antes de su boda con Harry, fue su cuñada la que la hizo llorar y no al revés, como se dijo. Esta declaración no ha tenido respuesta directa, como tantas otras, salvo por un comunicado de Buckingham en el que dejaban claro que abordarían todos los asuntos en privado. Solo ante las acusaciones de racismo el príncipe Guillermo no pudo evitar decir en su primera aparición pública tras el programa que «nuestra familia no es racista en absoluto».