El duque de Edimburgo ha sido trasladado a un nuevo hospital tras dos semanas ingresado en Edward VII. Su nuevo centro está especializado en cardiología, pese a haber sido ingresado por una «infección», según reza la versión oficial


La salud del duque de Edimburgo, a sus 99 años, preocupa mucho no solo al pueblo británico, sino también especialmente a la familia real británica. Los últimos movimientos en el hospital Edward VII han despertado la preocupación de muchos, especialmente por el último de ellos tras ordenarse el traslado del marido de la reina Isabel II a otro centro médico, concretamente a St. Bartholomew’s, después de permanecer dos semanas recibiendo tratamiento y cuidados de la infección que le aquejaba por parte del exclusivo equipo médico del Edward VII. Fue el pasado 17 de febrero cuando Felipe de Edimburgo informó oficialmente de su hospitalización y desde ese preciso instante los reporteros gráficos han estado atentos a cada movimiento que se producía en el edificio.

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Una ambulancia abandonaba en la mañana de este lunes el hospital en el que se encontraba ingresado el duque de Edimburgo sin conocerse su destino. Se especuló incluso con la posibilidad de que hubiese recibido el alta médica, pero finalmente se ha confirmado que su traslado se debe a un cambio de clínica en la que continuar con sus cuidados. En este nuevo centro seguirá recibiendo tratamiento para frenar la fuerte infección que le ha llevado a permanecer ingresado durante dos semanas. Pero, además, se le someterá a una serie de pruebas clínicas para detectar una posible afección cardiaca preexistente, motivo por el cual se ha recomendado su traslado a un centro mejor adaptado a sus necesidades clínicas, al estar especializado en patologías cardiacas.

Este cambio de centro puede ser entendido de manera positiva, aunque muchos han sido los que lo han visto con preocupación. El traslado del duque de Edimburgo a un hospital especializado en patologías cardiacas puede resultar alarmante, pero el saber que estará en las manos más especializadas del Reino Unido y el tener una pista de qué es lo que le sucede para encontrar el mejor tratamiento es, en sí, una buena noticia. Justo hace diez años el duque de Edimburgo sufrió un bloqueo de una arteria coronaria y la posibilidad ahora objeto de estudio es que esta afección pudiese contextualizar qué le sucede ahora tras dos semanas de ingreso.

Desde el palacio de Buckingham han querido tranquilizar a todos emitiendo un comunicado oficial en el que se informaba el traslado del duque de Edimburgo a un nuevo hospital, así como del motivo del mismo para evitar especulaciones. En dicha nota, escueta como de costumbre, aseguran que el marido de Isabel II se encuentra “bien y respondiendo al tratamiento”, aunque emplazan una posible alta médica no antes de finales de la semana.

Pese a este intento de llamar a la calma, no son pocos los que ponen sobre la mesa la delicada salud del duque de Edimburgo y, especialmente, que en tan solo tres meses cumplirá los 100 años de edad. Ya se preparan todos los detalles de la celebración, ajustada ahora a las restricciones evidentes a la pandemia del coronavirus, pero la preocupación también está ahí. Es más, el propio príncipe Harry ya ha asegurado que tiene todo preparado por si recibe la trágica llamada que le haga volver a Reino Unido de manera acelerada.