Desde la muerte de la Reina Isabel II se conocían a la perfección todos los cambios que eso traería consigo. La moneda, los billetes, los edificios oficiales e incluso los uniformes de ciertas autoridades, siendo muchas las modificaciones que había que hacer en Inglaterra tras el fallecimiento real que ha sacudido al mundo entero. Ya se han puesto manos a la obra, de hecho, ya existe la primera moneda con el rostro de Carlos III, la cual llega después de 70 años con el rostro de la Reina Isabel. Ya se han presentado las primeras monedas, pero no será hasta el mes de diciembre cuando los británicos podrán ver que esta moneda ya está circulando. Eso sí, poco a poco, de hecho, en un principio tan solo serán peniques.

Al parecer la efigie ya ha sido aprobada por el monarca, una imagen en la que Carlos III mira hacia el lado izquierdo, precisamente el lado contrario al de su madre. «Carlos ha seguido esa tradición general que tenemos en la acuñación británica, que se remonta, curiosamente, a Carlos II, en la que el monarca mira en la dirección opuesta a su predecesor», se ha comentado sobre el cambio en la moneda desde el Royal Mint. Orgulloso su creador ha hablado sobre la que es su retrato más pequeño, el cual fue esculpido a partir de un retrato del Rey. «Es la obra más pequeña que he creado, pero es una lección de humildad saber que será vista y sostenida por personas de todo el mundo durante los siglos venideros», dice.

Ya se han hecho las primeras estimaciones y, de momento, se cree que hay alrededor de 4.500 monedas y billetes con la cara de doña Isabel. Con su muerte, se debe remplazar su retrato por el del nuevo Rey, eso sí, la adaptación puede ser paulatina. Según ha explicado The Guardian, se podría tardar unos dos años en hacer la transición, aunque el remplazo previamente debe ser autorizado por el Palacio de Buckingham. Asimismo, sellos, pasaportes y uniformes de diferentes autoridades deberán de ser modificados con su muerte. Aunque pueda llamar la atención, los uniformes llevan una insignia con dos iniciales, ER (Elisabeth Regina), las cuales habría que cambiar, así como otros detalles como el himno que decía «Dios salve a la reina».