La Reina Isabel II va a emprender acciones legales contra su nieto, el príncipe Harry, y Meghan Markle para evitar más ataques a la espera de unas memorias que pondrán de nuevo a la corona británica en el centro de la polémica. Un paso para frenar tantos misiles que siempre estallan con controversia para la familia real


La Reina Isabel II se ha hartado de ser diana de los comentarios y acusaciones más ácidas por parte de su nieto, el príncipe Harry, y la esposa de este, Meghan Markle. Tanto es así, que después de un periodo de adaptación y tras comprobar que la calma no llega a preceder a una tormenta que ya dura demasiado, la soberana ha decidido dar un paso al frente para protegerse legalmente frente a los duques de Sussex. Lo ha hecho informando a su gabinete legal de su decisión de emprender acciones legales contra la parte más díscola de su familia, como así han asegurado desde diversos medios británicos este domingo. Una acción para protegerse de las difamaciones que se están vertiendo hacia su persona, su gestión, su equipo y la propia institución que representa y defiende y que han llegado desde dentro, desde el príncipe Harry y Meghan Markle, que salieron de palacio dando un portazo y declarando la guerra mediática contra todos los que allí moran o trabajan.

La entrevista de los duques de Sussex a Oprah Winfrey fue la gota que colmó el vaso. Parecía que la paciencia tenía límites insospechados en Buckingham, pero ahora se ha demostrado que esto no llega a ser cierto del todo y la reina Isabel II se ha cansado de que se les acuse de episodios de racismo, trato desigual y otros escándalos que ha situado a la corona británica en el ojo del huracán y en la diana de todas las críticas tanto dentro como fuera de sus fronteras. Ante esto, una fuente cercana a palacio ha asegurado al diario ‘The Sun’ de que la soberana se ha “exasperado con los continuos ataques” de Harry y Meghan Markle y que “la sensación arriba es que ya es suficiente”. Ya se han cansado y ahora pasan a la ofensiva, después de más de un año y medio soportando pasivamente los embistes sin una respuesta contundente.

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“Están consiguiendo abogados. Harry y Meghan Markle serán conscientes y sabrán que no se tolerarán los ataques repetidos”, explica la citada fuente cercana a los entresijos palaciegos, que da a entender que la intención de la reina Isabel II al tomar acciones legales contra su nieta y su mujer no es otra más que advertirles de que si continúan en su empeño de señalarles y achucharles a la prensa no se lo pondrán tan fácil a partir de ahora. Y es que antes han logrado actuar con cierta impunidad sin recibir respuesta, pero ahora quizá la que han recibido no vaya a suponer un punto de inflexión para mejorar las tensas relaciones que ahora les une o, mejor dicho, les separa.

El miedo a las memorias del príncipe Harry

La entrevista de Meghan Markle a Oprah Winfrey puso sobre la mesa unos meses de calvario en el palacio de Buckingham siendo víctima de un machaque psicológico que casi le lleva a quitarse la vida. Habla de acoso, de episodios de racismos institucionalizado, de un enfrentamiento injustificado con la familia de su marido y de miedo. Ahora será el príncipe Harry quien dé su versión de los hechos y, tal y como se espera, vendrá a respaldar lo contado por su mujer, como así ya le ha apoyado públicamente en otras ocasiones. Lo hará con la publicación de unas memorias que se esperan para el año que viene y que la familia real británica, especialmente la reina Isabel II, ya esperan como un nuevo misil contra la corona. Un proyectil que impactará coincidiendo con el Jubileo de Platino de la soberana en el trono y que empañará cualquier festividad que se plantee.

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Son muchos los que consideran que el príncipe Harry vive bajo las ordenanzas de su esposa y que él responde tan solo a los deseos y necesidades de la ex actriz. Es más, este libro autobiográfico que el príncipe llevaría cerca de un año perfilando con total secretismo es entendido ya como “un libro de Harry escrito por Meghan Markle”, como si él fuese un títere en sus manos y como si nunca hubiese demostrado ya ser lo suficientemente responsable de sus propias acciones, polémicas de igual manera desde que era adolescente y cuando Meghan no era ni tan siquiera un susurro en sus días en la corte.

Un libro, por cierto, por el que el hijo del príncipe Carlos y Diana de Gales ya se habría embolsado un anticipo de 20 millones de euros, ante la previsión de que vaya a ser todo un éxito de ventas, aunque desde la editorial que apadrina su publicación ya aseguran de que los beneficios de la venta de los ejemplares irán destinados a sufragar diversos actos benéficos. Esto no le resta polémica, al igual que no le quita miedo a su familia, que no tenía conocimiento de la bomba que se les estaba preparando hasta hace unas semanas, cuando han comenzado a protegerse de lo que está por venir poniendo en preaviso a sus abogados de que cualquier ataque por parte de los duques de Sussex ya no serán recibidos entre algodones, sino que se apoyarán en la justicia para evitar que los futuribles golpes vengan con efecto.