Estas Navidades serán muy diferentes para la reina Isabel II de Inglaterra y es que este año no podrá estar sentado en la mesa de las grandes citas su marido, el duque de Edimburgo, que falleció el pasado mes de abril. Pero aun así no ha querido cerrarse a una de las épocas que más ilusión recibe del año, pues siempre le han encantado estas fechas y aprovecha para adornar las estancias del palacio de luces, color y mucho espíritu navideño.

Vídeo: The Royal Collection Trust

Estas fechas están marcadas por tradiciones. Una de ellas para la familia real británica es pesarse antes y después de cada gran cena para ver cuánto han engordado cada comensal, realizando un pequeño concurso entre la familia. Pero hay otro muy especial y que se remonta a hace más de 200 años y es la instalación en el St. George Hall del Castillo de Windsor de un impresionante abeto noruego que, en este año, ha alcanzado los 7 metros de altura.

La tradición no es tanto colocar un árbol de Navidad en el salón más impresionante del castillo, sino que la costumbre manda elegir personalmente el abeto más frondoso y hermoso de los que hay, mandarlo talar y llevarlo a Windsor para decorar sus estancias. Como curiosidad, porque en la imagen bien podría parecer pequeño, se necesitan hasta 10 personas para poder introducir el árbol dentro del edificio y conducirlo hasta el salón en el que el príncipe Harry y Meghan Markle recibieron a sus invitados el día de su boda. La tradición establece pocas moderneces, por lo que los detalles que decoran el árbol son de tonos rojos y dorados. Un impresionante árbol de Navidad que puede ser visitado por todos hasta el próximo 3 de enero, como así han querido dejar claro desde su perfil de Instagram The Royal Collection Trust.