La tristeza es evidente en cada uno de los rostros de su familia. Son muchos los que lloran la muerte de la Reina Isabel, aunque hay quien se ha detenido especialmente en uno de ellos, el Príncipe Harry. A pesar de que no aterrizó a tiempo y no pudo ver a su abuela con vida en el Castillo de Balmoral, se desplazó igualmente para reunirse con los suyos y verla por última vez. Un día después de su muerte ha abandonado el lugar y lo ha hecho con una profunda tristeza de la que le costará deshacerse. Según se ha revelado, ha sido poco antes de las 8 y media de la mañana (hora local de Reino Unido) cuando ha abandonado la casa en la que falleció su abuela.

Príncipe Harry
Gtres

«Harry estaba sentado solo en la parte trasera de un Range Rover mientras lo sacaban de la casa escocesa de la familia real, adonde había llegado a las 7:52 p.m. anoche. El duelo se escribió en el rostro del duque de Sussex después de que aterrizó en Escocia ayer, 15 minutos después de que se anunciara al mundo la muerte de Su Majestad. Tenía la cabeza gacha y se cubría parcialmente la cara cuando lo sacaron del aeropuerto de Aberdeen y llegaron a Balmoral después del anochecer», dicen en el Daily Mail. Para él ha sido un duro golpe no llegar a tiempo, más aún si se tiene en cuenta que la Reina Isabel le propuso pasar unos días junto a ella en Balmoral. Nadie sabía entonces que su muerte estaba tan cerca.

Príncipe Harry
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Ahora se espera que Harry vuelva a Windsor, donde su esposa, Meghan Markle, se quedó tras cancelar su presencia en una entrega de premios que tenían en Londres. El Príncipe prefirió ir sin la actriz y se enteró de su muerte una vez aterrizó su avión, cuando ya el mundo entero sabía que la reina ya no estaba entre nosotros. Fue el último en llegar, ya que se encontraba en un tour por Europa, a diferencia de por ejemplo su padre, que estaba en Escocia, siendo él de los pocos que la pudo ver con vida. El joven dejó de lado todas las rencillas, olvidó las polémicas y se trasladó a Escocia para apoyar a su familia y llorar en la intimidad a alguien que había sido tan importante para él, a pesar de todo lo sucedido los últimos tiempos.