El príncipe Andrés, aconsejado por sus abogados, trata de desmontar cada argumento de la acusación de abuso sexual. Empieza por el punto que él no suda


La condena a Ghislaine Maxwell, mano derecha de Jeffrey Sepstein, además de su amante, ha dejado al príncipe Andrés de Inglaterra con los nervios en el cuerpo. Él será el siguiente en pasar por sentencia judicial, después de haber sido acusado formalmente por Virginia Giuffre de abusos sexuales cuando aún era menor de edad, en las fiestas que organizaba supuestamente el Epstein y en las que se ha situado al hijo de la reina Isabel II en numerosas ocasiones. Los rumores pasaron a ser testimonios y después acusaciones en sede judicial, que aún están por determinarse el grado de implicación de un príncipe Andrés que cada vez se ve más acorralado por la justicia y la opinión pública.

Ahora, su nuevo paso judicial es tener que demostrar su incapacidad a sudar. Y es que la principal estrategia marcada por sus abogados para demostrar su inocencia es tirar por tierra cada uno de los argumentos de la supuesta víctima de abusos sexuales son inciertos, incluido que el miembro de la casa real británica no suda nunca. En particular, a lo que quiere negar el equipo jurídico del príncipe Andrés son las declaraciones de Virginia Giuffre de que el duque de York bailó mucho con ella la noche que abusó de ella y que se encontraba muy sudado debido al esfuerzo físico realizado durante los bailes.

Él niega que sudase. De hecho, para desmentir a Virginia Giuffre ya dijo en una entrevista realizada para la BBC en 2019, que él nunca sudó en aquella pista de baile. Es más, afirmó que sufre una afección médica que le impide transpirar correctamente, por lo que literalmente no podría sudar nunca. Algo que vino acompañado de una gran polémica y que menoscabó la confianza puesta en el príncipe Andrés al respecto de las acusaciones. Sobre todo cuando las redes sociales y medios de comunicación de todo el mundo comenzaron a publicar fotos en las que el duque de York suda en público.

Ahora, Virginia Giuffre también ha echado mano de sus abogados y solicita un documento oficial de un médico que demuestre que clínicamente está incapacitado para sudar. Un punto en el que el príncipe Andrés estará obligado a cumplir si desea mantener el resto de los puntos en los que se basa su defensa y es que esta se centra en decir que ella miente en todo lo que dice, partiendo de la base de que él incluso nunca suda.

Pero los abogados piden además a la Casa Real británica, es decir, a su familia, que les hagan entrega de “cualquier documento relacionado con las acusaciones de abuso sexual o de sexo extramatrimonial” en los que se ha visto envuelto el príncipe Andrés. Un paso judicial que avanza frontalmente en su contra y que se produce tan solo un día después de obtener una victoria judicial contra otra de las implicadas en el caso Epstein, su mano derecha y exmanate, Ghislaine Maxwell. Ella ha sido condenada a cinco cargos por tráfico sexual de menores y está a la espera de conocer cuánto tiempo le caerá en prisión. Un miedo que atenaza también al príncipe Andrés, que será el siguiente a exponerse a la decisión de un juez.