Meghan Markle ha decidido regresar a Canadá tras estar tan solo tres días en Londres. Se ha ido con su hijo, dejando solo a Harry con la polémica, negociando con su familia lo que ya se conoce como el "Megxit"


Meghan Markle ha puesto tierra de por medio y ha dejado al príncipe Harry solo ante la polémica, en Londres, negociando con su familia su particular Brexit, que ya comienza a denominarse el Megxit en la prensa británica. La ruptura de los duques de Sussex con la familia real británica, con la consiguiente renuncia a seguir representando a la Corona y a vivir en suelo británico, ha supuesto todo un revuelo mediático. Harry y Meghan quieren iniciar una nueva andadura privada al otro lado del charco, entre Canadá, Estados Unidos y, en contadas ocasiones, en Reino Unido. Algo por lo que la reina Isabel II no está dispuesta a pasar, tratando de negociar con su nieto para que recapacite en su determinación.

Tal y como ha publicado el ‘Daily Mail’, Meghan Markle ha optado por huir de la vorágine mediática que se ha centrado en ella y su marido tras el anuncio de su salida de la familia real británica. Lo hace poniendo rumbo directamente a Canadá, junto a su hijo Archie. Un viaje inesperado para todos, dado que después de pasar tres semanas en Vancouver y estar tan solo tres días en Londres, ha vuelto de regreso al país en el que desea iniciar una nueva vida alejada de loa atención mediática.

Después de meditarlo mucho, el príncipe Harry y Meghan Markle han querido dar “un paso atrás”, renunciando a sus responsabilidades monárquicas y dejando a un lado su papel de representación de la familia real de cara al mundo. Este papel institucional tenía como contrapunto que su vida era expuesta a los medios británicos, que no dudaban en sacar lo más oscuro de su pasado y hasta manipular la información para hacer más sangre y, con ello, tener mayor repercusión y rendimiento. Así sucedió con la publicación de una carta de la duquesa de Sussex a su padre, Thomas Markle, que se publicó en ‘Daily on Sunday’ eliminando los aspectos positivos y dejando solo los reproches. Esto derivó en una demanda al medio y en una futura batalla legal que dará mucho que hablar.

La Reina Isabel II ha tratado por todos los medios frenar a su nieto e incluso lanzó un comunicado llamando a la calma tan solo horas después de que Harry anunciase su retirada. Ella parece que ha aceptado la decisión de su nieto, pero trata de minimizar el impacto que esto causará en la imagen pública de la familia. No es igual con Buckingham, que ve con peores ojos esta retirada, que entienden como una forma de dinamitar los cimientos mismos de la Corona, resucitando los peores demonios del pasado.