Meghan Markle hace una reaparición espectacular en Nueva York tras dar a luz a su segunda hija. Pero sus looks de lujo, en un evento solidario, son muy criticados.


Este fin de semana ha sido el regreso por todo lo alto de Meghan Markle tras el nacimiento de su segunda hija. La duquesa de Sussex dio a luz a Lili Diana el pasado 4 de junio y desde entonces solo se la había visto a través de un mensaje en vídeo, grabado en su casa de California, para lanzar una de sus iniciativas benéficas con la Fundación Archewell.

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Sin embargo, ya se estaba preparando para un ‘comeback’ espectacular junto al príncipe Harry y Nueva York fue el sitio escogido: la pareja asistió a un acto promovido por la organización Global Citizen para luchar contra el cambio climático y también para promover el acceso igualitario a las vacunas a los países menos favorecidos, una causa en la que se han involucrado mucho en los últimos meses.

Los duques de Sussex aterrizaron en La Gran Manzana como dos auténticas estrellas, acaparando el interés de inmediato. A diferencia de en Reino Unido, donde por lo general les llueven las críticas, en Estados Unidos les han acogido con los brazos abiertos. El sábado tuvo lugar el acto central, un concierto multitudinario, pero Harry y Meghan se han dejado ver durante tres días en diferentes encuentros y visitas.

En todos ellos ha llamado la atención el guardarropa de Meghan. Y es que la duquesa se ha llevado una maleta estudiadísima, con estilismos impecables, fieles a su estilo habitual, moderno y depurado, y combinando sabiamente las prendas tras su segundo parto, del que ya está prácticamente recuperada.

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En total, Meghan Markle ha lucido cinco looks. Lo que no ha pasado inadvertido tampoco es el coste total de todos ellos. Según el Daily Mail, estima el gasto entre ropa y joyas en unas 67.000 libras esterlinas, es decir, alrededor de 78.400 euros. Una cifra alucinante que ha vuelto a despertar las suspicacias, sobre todo teniendo en cuenta que la duquesa iba a hablar de solidaridad, y que en su caso es una crítica recurrente, con razón o sin ella.

Meghan estrenó un minivestido con detalles joya blanco de Valentino para el gran día del concierto en Central Park. Como guiño, o al menos así se ha interpretado, la duquesa eligió el mítico bolso Lady Dior, que la firma creó en honor de Diana de Gales, la que hubiera sido su suegra.

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Pero la esposa del príncipe Harry tuvo más ocasiones para el lucimiento, mostrando abrigos de Emporio Armani y Max Mara, zapatos de Manolo Blahnik y Aquazurra, una falda lápiz de Roland Mouret… En cuanto a joyas, Meghan no se separó de su reloj, pendientes y brazalete de Cartier. Todas estas marcas suman miles de euros.

No es la única cuestión delicada de su visita a Nueva York. También el modo de desplazamiento de Harry y Meghan parece no casar demasiado bien con sus ideas sobre el medioambiente. Tal y como publica el mismo diario, se han desplazado desde su residencia en California hasta Nueva York, de la costa oeste a la costa este, en un jet privado. Un medio de transporte altamente contaminante para el planeta para el mero viaje de dos personas y que ha vuelto a poner en el disparadero al ilustre matrimonio. Todo ello cuando la revista Time acaba de incluirlos entre las 100 personalidades más influyentes del mundo.