Este viernes, el príncipe Guillermo y Kate Middleton han visitado a las tropas de los países de la Commonwealth destacadas en el centro de entrenamiento militar de Pirbright, en el condado de Surrey, que participarán en el sepelio a la Reina Isabel II. Los nuevos Príncipes de Gales, vestidos de luto, han tenido un encuentro muy cercano con los soldados, que no han dudado en recibirlos por todo lo alto. En total son 28 tropas australianas, 64 soldados canadienses y 25 de Nueva Zelanda las que formarán parte del funeral, para el cual están realizando ensayos. Las tropas de Nueva Zelanda realizaron el Haka, el baile tradicional de origen maorí acompañado de un canto, que se baila en grupo. Estos han arrancado una sonrisa al matrimonio en estos días de dolor.

LOS PRINCIPES DE GALES RECIBEN A LAS TROPAS DE LA COMMONWEATLTH QUE HAN SIDO DESPLEGADAS EN EL REINO UNIDO PARA PARTICIPAR EN EL FUNERAL DE ESTADO DE LA REINA ISABEL II
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No están siendo días fáciles para la Familia Real británica, pero para los príncipes Guillermo y Harry son especialmente difíciles. Y es que les ha resultado imposible recordar el dolor y los momentos vividos tras la muerte de su madre, Diana de Gales. Esta perdió la vida en un accidente de tráfico en París, el 31 de agosto de 1997, cuando el actual Heredero al Trono tenía solo 15 años. Su fallecimiento sumió a los hijos de la princesa en un duelo que esta semana han vuelto a revivir.

El Príncipe Guillermo ha recordado la muerte de su madre en el cortejo fúnebre de Isabel II: «Fue muy difícil»

Tal y como señala en diario británico ‘Daily Mail’, la procesión fúnebre de la soberana le trajo «algunos recuerdos» a Guillermo. Al igual que sucedió con su madre, a él y a su hermano les ha tocado tener que caminar de nuevo detrás del ataúd de un ser querido. El futuro rey de Inglaterra ha reconocido que el cortejo fúnebre del pasado miércoles en memoria de la soberana le recordó al funeral de su madre, Diana de Gales, fallecida hace 25 años. «Fue muy difícil», ha dicho, sincero.

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Según recoge el citado diario, durante su encuentro con los efectivos de las tropas australianas, Kate Middleton ha conversado con un soldado, al que le ha confesado que resultaba «extraño» vivir un cambio tan grande dentro de la familia en tan poco tiempo.

El pasado jueves, los Príncipes de Gales se dieron un baño de masas en Sandrigham, un lugar que tiene mucho significado para la familia real británica. Allí pudieron ver de cerca las ofrendas florales y las cartas que miles de personas anónimas han dejado para despedir a la reina a Isabel II.