El príncipe Carlos y el príncipe Eduardo están enfrentados por el título de duque de Edimburgo tras el fallecimiento de su padre. Este es el motivo de una guerra que vuelve a estallar en las estancias de palacio


El príncipe Eduardo de Inglaterra, a sus 57 años, no está seguro de que vaya a convertirse en el futuro duque de Edimburgo, como así quería su padre, Felipe de Edimburgo, y su madre, la reina Isabel II de Inglaterra. Aunque él no goza de la mala fama de su hermano, el príncipe Andrés, que tanto daño ha hecho a la imagen pública de la familia real británica en los últimos, el otro hermano, el príncipe Carlos, parece no estar dispuesto a que el menor herede el título que sus padres acordaron tras su matrimonio con Sophie de Wessex en 1999.

Esto pasa, además, por el rechazo del príncipe Carlos a dejar que su hermano sea heredero del título de duque de Edimburgo, tras el fallecimiento de su padre el pasado mes de abril a escasas semanas de cumplir los 100 años, a pesar de que este nombramiento ya estaba previsto por el clan y parecía contar con el beneplácito de todos. Ahora, las cosas se han complicados y los hermanos estarían enfrentados por un título nobiliario de especial cariño por el vínculo personal para ambos al que está asociado. Y es que no solo sería el título en sí, sino la responsabilidad de seguir un legado y un ejemplo que, según la familia, Felipe de Edimburgo dejó muy alto.

Tal y como ha publicado ‘Sunday Times’ tras haber consultado fuentes cercanas a la primera familia británica el nombramiento del príncipe Eduardo como futuro duque de Edimburgo está en el aire y tan solo el príncipe Carlos, su hermano y heredero al trono británico, tiene la última palabra. “Lo que vaya a suceder con el título depende tan solo del príncipe Carlos de Inglaterra. No irá a Eduardo”, sentencian desde el citado medio a través de fuentes institucionales, aunque esta afirmación no sea oficial.

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Al parecer, el hijo mayor de la reina Isabel II no está dispuesto a que su hermano tenga en su poder ahora el título que durante años ha dado nombre a su padre, el duque Felipe de Edimburgo. Además, en sus planes está reducir la condición de familia real tan solo a los miembros directos del Rey, en su caso, a él mismo, su hijo Guillermo y sus respectivas mujeres, Camilla Parker Bowles y Kate Middleton, así como a sus hijos. Así, son menos los que beberían de la asignación real y menos los que podrían ensuciar la imagen pública de la familia y, con ello, la Institución que representan.

Desde la muerte del duque de Edimburgo el pasado mes de abril, el título lo ha asumido el príncipe Carlos, aunque de manera temporal hasta que recayese en su heredero final. Ahora bien, este heredero final del preciado título tendría que ser el príncipe Eduardo cuando el príncipe Carlos sea coronado como rey de los británicos, como así quería el propio Felipe de Edimburgo y la mismísima reina Isabel II. Pero ahora que está en su poder, Carlos no parece estar por la labor de dar este paso: “La Reina, el duque de Edimburgo y el príncipe de Gales acordaron que el príncipe Eduardo debería recibir el ducado de Edimburgo a su debido tiempo, cuando el título actual que ostenta ahora el príncipe Carlos eventualmente vuelva a la Corona”, decía en su momento un portavoz de Buckingham para informar sobre el asunto, ahora escabroso y motivo de disputa entre los hermanos.

El príncipe Eduardo ya mostró sus dudas a la hora de recibir dicho título, al confesar que esto estaría exclusivamente en manos de su hermano. Así lo hizo en una entrevista concedida a la BBC: “En teoría estaba bien hace mucho tiempo cuando era una especie de sueño imposible de mi padre. Y, por supuesto, dependerá de si el príncipe de Gales, cuando se convierta en rey, lo hará. Así que esperaremos y veremos. Eso sí, sería todo un desafío asumir eso”, reconocía a sabiendas de que esto podría generar problemas. Así parece estar sucediendo y tan solo el tiempo lo dirá.

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La Reina Isabel II de Inglaterra no tiene previsto abdicar en el trono a favor de su hijo Carlos, por lo que el futuro del título del duque de Edimburgo aún seguirá en manos del heredero al trono y, quién sabe, quizá no llegue a manos del menor de los hermanos, el príncipe Eduardo. El príncipe Carlos aún tiene tiempo para pensárselo y ver si su hermano es digno merecedor de un título nobiliario con tanto significado personal para la familia.