En forma, relajada, tomando algo en biquini… En el verano de 1990 Diana de Gales fue invitada al yate del diseñador Valentino, cuando su matrimonio hacía aguas…


Diana de Gales sigue ‘viva’, muy viva, tanto que 23 años después de su muerte continúa vigente su mito. De vez en cuando resurge la Dianamanía y a eso últimamente ha ayudado mucho la serie ‘The Crown’ (Netflix), cuya cuarta temporada aborda la llegada a la familia Windsor de esta joven aristócrata británica que acaba casándose con el príncipe Carlos. Eso ha hecho que todos echemos la vista atrás y volvamos a encontrarnos con la añorada princesa, fallecida el 31 de agosto de 1997 en un terrible accidente de coche en París.

Muchas personas, expertos, analistas, biógrafos y amigos están poniendo en duda la veracidad de muchas escenas retratadas en la ficción, tachándolas de exageradas o crueles invenciones. Incluso el príncipe Carlos y el príncipe Guillermo, su exmarido y su hijo mayor respectivamente, se han pronunciado en contra de la serie, acusándoles de explotar su dolor «para ganar dinero».

Archivo Semana/Netflix.

Por otra parte, han vuelto a salir algunos de esos amigos entrañables que estuvieron en la vida de la princesa de Gales apoyándola en los momentos difíciles, o divirtiéndola o vistiéndola… Es el caso del diseñador italiano Valentino, uno de sus más cercanos y encargado de muchos de sus looks más icónicos. Ahora el socio y cofundador del modisto, Giancarlo Giammetti, acaba de compartir varias fotos inéditas en su cuenta de Instagram para recordar su figura.

En ellas aparecen disfrutando de un crucero a bordo del yate de Valentino mientras surcan el Mediterráneo por aguas de Italia. Es 1990 y Diana es la invitada de honor. Pero no están solos. Junto al diseñador y su socio también se encuentran Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria, entonces un joven matrimonio que se había casado solo un año antes. Recordemos que la mallorquina siempre ha sido musa y colaboradora del italiano, además de una de sus íntimas amigas hasta la fecha.

Las fotos nos muestran a una Lady Di relajada, mientras toma algo en biquini, con el pelo mojado, previsiblemente después de haberse dado un baño en el mar, y con una camisa de corte masculino por encima y anudada por debajo del pecho. Tiene 29 años y está en forma. Ya ha superado sus problemas de bulimia. Otra cosa es su situación sentimental. En esos momentos, la princesa británica atraviesa la última fase de su matrimonio con Carlos de Inglaterra. La crisis es evidente y ya no se esfuerzan en disimularlo en público. Pasan vacaciones separados, cada uno por su lado. En el crucero tienen de fondo la isla de Stromboli, presidida por su famoso volcán. También la vida de la princesa era una tormenta a punto de estallar.

Diana de Gales se refugia en aquellos con los que puede sonreír, compartir gustos, bailar, olvidarse de su triste realidad en el mundo de Buckingham mientras la gente de la calle ya la ha bautizado como ‘la princesa del pueblo’. Dos años después, en 1992, su historia de amor con el heredero británico se finiquitaba y Diana comenzaba a volar sola.