El marido de Eugenia de York dijo en una fiesta entre tequilas que el palacio de St James cuenta con un pasadizo secreto que va a parar directamente a un bar cercano. ¡Y no es el único!


Después de criarnos con historias de castillos y palacios, no es extraño pensar que los pasadizos secretos, las entradas y salidas ocultas desde el real edificio al exterior y las galerías subterráneas existen. Pese a la certeza de que algo de real tienen estas historias y leyendas, no ha sido hasta ahora cuando se ha conocido que realmente existe un pasadizo secreto que sale desde el palacio de St James de Londres, pero lo curioso no es en sí su existencia, aunque llame mucho la atención, sino a dónde va a parar el otro extremo del túnel: a un bar. Por el momento no sabemos con qué frecuencia los miembros de la familia real británica utilizan este túnel secreto que une al palacio con un bar, aunque se intuye que su uso está reservado a ocasiones excepcionales, a momentos en los que salir por ahí es una cuestión de vida o muerte. Pero eso es especulación, pues bien podrían usarla para ir a tomarse algo con sus amigos aprovechando este atajo y sin necesidad de llamar la atención de miradas ajenas.

Al menos esto último es lo que se ha replanteado el marido de la princesa Eugenia de York, Jack Brooksbank, quien ha sido el encargado de desvelar uno de los secretos mejor guardados durante siglos por la familia real británica, pero que ha quedado al descubierto durante una fiesta entre colegas. El adinerado yerno de Sarah Ferguson aseguró durante una velada entre amigos que el palacio de St. James tiene un túnel secreto que va a parar directamente a un local de copas de Londres, concretamente el Dukes Bar, y añade que este acceso es utilizado por los miembros del clan real cuando quieren salir de palacio sin despertar el interés de los medios o sin tener que dar cuentas de sus pasos a nadie.

En la opinión pública británica ya se está tachando a Jack Brooksbank de ser indiscreto con los secretos familiares y más ahora que su revelación podría poner en peligro la integridad y la seguridad de los habitantes de St. James. Pero más revuelo se ha generado al conocer que el marido de la princesa Eugenia de York ha descubierto este detalle oculto al pueblo directamente a Richard Eden, editor del ‘Daily Mail’, durante una fiesta de Casamigos, la marca de tequila que creó el empresario junto a George Clooney. El evento hace entender el momento distendido en el que se produjo la confesión, lo que no resta malestar entre aquellos que ven este gesto como una traición a la familia a la que ha entrado a formar parte.

“Hay un túnel desde el Dukes Bar hasta el palacio de St. James. No lo he usado todavía, pero me encantaría probarlo”. Estas es la frase que dice el periodista que pronunció el marido de Eugenia de York en un arrebato en plena fiesta. Podría ser una mera broma, pero la evidencia es que bajo las calles de Londres hay un intricado laberinto de pasadizos secretos, galerías y rutas alternativas que fueron construidos durante la Segunda Guerra Mundial y que han quedado en desuso, al menos sí para el común de los mortales, pues al parecer la familia real británica tiene a su alcance uno muy cómodo que conecta uno de sus palacios con un bar.

No es descabellado pensar que la revelación de Jack Brooksbank es cierta, pues a sabiendas de que hay pasadizos secretos que recorren la ciudad y que justo del que él habla está a unos cientos de metros de distancia del bar al que hace alusión, la historia parece real. Pero al decir bar quizá la imagen se desvirtúa, pues se trata del local de copas que se encuentra englobado bajo el Hotel Duke, de cinco estrellas y uno de los más caros de la capital británica.

Pero este no es el único pasadizo secreto del que se ha tenido constancia en los palacios y castillos bajo el protectorado de la familia real británica. Ya en el documental ‘The Queen’s Palace’ se hablaba de cómo en el Castillo de Windsor hay una salida oculta a ojos ajenos y que es utilizada para ocasiones especiales, cuando no quieren que la prensa o los trabajadores del palacio sepan de sus andanzas privadas. También el palacio de Buckingham conecta a través de galería subterráneas con importantes edificios de la ciudad, como las Casas del Parlamento, además de tener atajos ocultos para que la Reina Isabel II pueda recorrer las estancias del palacio sin tener que hacer el camino que usan los turistas. El príncipe Harry y Meghan Markle también usaban una entrada secreta para acceder al palacio de Kesington para huir del acoso de la prensa. Más descabellado quizá es la teoría de que existe un tren subterráneo que va directamente desde la Oficina de Correos hasta el palacio real.