Meghan Markle ha dejado sus privilegios a un lado para hablar de sus derechos, especialmente de uno del que se siente orgullosa, porque lo ha recuperado tras dejar atrás la alargada sombra de la familia real británica


Meghan Markle no habla de privilegios, más ahora que ha perdido todos aquellos que había ganado al convertirse en miembro de pleno derecho de la familia real británica. Desde que dejó de ser ‘royal’ para volver a ser una estrella mediática, la mujer del príncipe Harry prefiere no hablar de privilegios, sino que ella ha optado por poner sobre la mesa sus derechos. Ya lo hizo en varias ocasiones al demandar su derecho a la intimidad y a la integridad moral, cuando sufrió varios ataques injustificados por varios medios sensacionalistas británicos, que no solo falsificaron correspondencia privada que mantenía con su padre, sino que han indagado en su pasado en busca de sus capítulos más oscuros y, cuando no los encontraban, siempre se puede echar mano a la imaginación.

Ahora, Meghan Markle habla de otro tipo de derechos, concretamente uno que había perdido al ser esposa de un príncipe, pero que ha recuperado junto a su libertad. Nos referimos al derecho al voto, ese del que la duquesa de Sussex se siente tan orgullosa. Y así ha querido plasmarlo haciendo suyas unas palabras de Kate Sheppard, líder del movimiento sufragista en Nueva Zelanda y que ha inspirado su última publicación. A falta de poco menos de un mes para que se celebren las elecciones generales en Estados Unidos, país en el que vive desde que huyese de Inglaterra, Meghan Markle ha declarado su satisfacción al recuperar su derecho a decidir el destino de su nación, haciendo uso de su derecho a hacerse oír en las urnas.

Coincidiendo con las celebraciones por el centenario del derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos, Meghan Markle ha aprovechado para subrayar la importancia de esta práctica constitucional sobre la que se sustenta la democracia en la que tanto cree:  “Sé lo que es tener una voz, y también lo que es sentirse sin voz”, comienza a sentenciar la mujer del príncipe Harry, que hace alusión a los días de royal en los que no podía votar y su opinión, de tenerla, nunca debería hacerse pública por cuestiones de protocolo y respeto a la institución que representaba. “También sé que demasiados hombres y mujeres han arriesgado sus vidas para que se nos escuche. Y esa oportunidad, ese derecho fundamental, radica en nuestra capacidad de ejercer nuestro derecho al voto y hacer que se escuchen todas nuestras voces”, reclama.

Meghan Markle ha explicado, además, el significado de sus palabras, a sabiendas que suelen malinterpretarse o que ciertos medios aprovechan palabras sueltas para conferir una información que dista mucho de la realidad. “Una de mis citas favoritas, a la que mi marido y yo nos hemos referido a menudo, es de Kate Sheppard, líder del movimiento sufragista en Nueva Zelanda, que dijo: ‘No crea que su voto único no importa mucho. La lluvia que refresca esa tierra reseca se compone de gotas individuales. Por eso voto”, alega Meghan Markle con palabras de otra, para celebrar que las mujeres consiguieron su derecho a voto en Estados Unidos hace ya cien años, aunque tuvieron que esperar otros 45 años para incluir a los negros en este sufragio universal. Ahora bien, por el momento, el que se queda fuera de estas elecciones será el príncipe Harry, quien no podrá votar al no ser ciudadano nacionalizado en los Estados Unidos, como le sucedía a Meghan Markle en Inglaterra.

Meghan Markle, admiradora de Kate Sheppard

No es la primera vez que Meghan Markle hace alusión a la sufragista Kate Sheppard y a sus sabias palabras en defensa del voto igualitario de la mujer. En octubre de 2018, los duques de Sussex acudieron a Nueva Zelanda en representación de la reina Isabel II para conmemorar el 125 aniversario del derecho a voto femenino en el país amigo. Allí volvió a hacer suyas palabras de esta mujer que inspira a Meghan Markle en su deseo de cambiar el mundo y hacer que su privilegiada posición sirva para algo más. En aquel discurso, el primero como miembro activo de la familia real, recordó que “todo lo que separa, ya sea raza, clase, credo o sexo, es inhumano y debe ser superado”.

Y es que, para Meghan Markle, “el sufragio femenino no se trata simplemente del derecho al voto de las mujeres, sino también de lo que eso representa. El derecho humano básico y fundamental de todas las personas, incluidos los miembros de la sociedad que han sido marginados, ya sea por motivos de raza, género, etnia u orientación, a poder participar en las decisiones para su futuro y su comunidad”, mantiene con firmeza la actriz, que comparte espacio con Michelle Obama, Oprah Winfrey o Hillary Clinton como las mujeres más influyentes y poderosas de los Estados Unidos, según la revista ‘Marie Claire’. Un privilegio del que está dispuesta a hacer uso, si con ello consigue su objetivo de legar a su hijo un mundo mejor y más igualitario para todos, más allá de lo que nos diferencie unos a otros.