El vestido de novia de la hija del príncipe Andrés estaba cargado de simbolismo puesto que perteneció a su abuela, la reina Isabel II.


La pandemia trastocó por completo los planes de boda de Beatriz de York y Edoardo Mapelli, quienes pretendían contraer matrimonio el pasado 29 de mayo. Sin embargo, su amor está a prueba de virus y han apostado por un plan B. La nieta de Isabel II y su prometido se daban el «sí, quiero» en la más estricta intimidad en una boda secreta el pasado viernes 17 de julio en una de las capillas de Windsor. Días después del enlace, el Palacio de Buckingham ha compartido nuevas imágenes en las que podemos ver sus primeros pasos como marido y mujer.

Después de sellar su amor ante la atenta mirada de la reina de Inglaterra, Beatriz de York y Edoardo Mapelli daban sus primeros pasos como marido y mujer en los jardines del Royal Logde. Gracias a estas nuevas imágenes, hemos podido apreciar de lleno la felicidad en las caras de los radiantes novios en su día más especial.

Una boda muy diferente a la que tenían en mente que se ha llevado a cabo con la misma ilusión. La ceremonia celebrada en la Capilla Real de Todos los Santos en Royal Lodge, en Windsor, siguió todas las normas y restricciones decretadas por las autoridades sanitarias. Bajo un reducido número de invitados, los tortolitos pusieron el broche de oro a su relación.

En el posado oficial del matrimonio, podemos ver con más detalles el traje de novia de Beatriz de York. Un traje lleno de simbología puesto que apostó por enfundarse un vaporoso vestido blanco que pertenece a su abuela y que fue diseñado por el modisto real, Norman Hartnell. Además, la tiara de diamantes escogida también pertene a la soberana, quien la usó el día de su propio enlace en 1947.

La reina de Inglaterra, la invitada de honor de la boda

Beatriz de York llegó a la Capilla acompañada por su padre, el príncipe Andrés. Sin embargo, para la foto oficial tomó la decisión de no aparecer debido a que se encuentra alejado del foco mediático a raíz de los diversos escándalos sexuales en los que se ha visto involucrado. Por su parte, una radiante y feliz Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo, estuvieron muy atentos a toda la ceremonia.

Por su parte, Edoardo llegó acompañado por su hijo de tres años, el pequeño Christopher (apodado cariñosamente como Wolfie), fruto de su anterior relación con la arquitecta Dara Huang.Fue el propio Mapelli quien le ha pidió a su hijo que le acompañe al altar en uno de los días más importantes de su vida. Asimismo, además de entregarle a su padre los anillos de boda, el pequeño tendrá un papel fundamental en la recepción. Con esta curiosa elección, Wolfie se convierte en la persona más joven en tener un papel tan importante dentro de una boda real.

Con la emergencia sanitaria de por medio, los ya marido y mujer tomaron la decisión de cancelar su enlace y pensar una nueva idea para casarse en el futuro. Algunos miembros de su círculo más cercano, según la prensa británica, explicaban que la pareja se estaba planteando darse el «sí, quiero» en la iglesia real del Palacio de St. James aunque no estuviera presente su abuela, puesto que se encontraba confinada en su residencia de Windsor. Sin embargo, este plan lo descartaron y finalmente celebraron su enlace rodeado de los suyos en un escenario que, desde luego, no hubieran imaginado cuando el italiano le pidió matrimonio en su país de origen en septiembre de 2019.

Este enlace supone una soplo de aire fresco para la Familia Real que ha vivido su año más difícil después de que los duques de Sussex, Meghan Markle y el príncipe Harry, tomaron la decisión de dar un paso atrás como miembros de la realeza.