El fotógrafo Henry Dallal ha contado cómo vivió su singular sesión con la reina Isabel para celebrar su 96 cumpleaños.


El pasado 21 de abril la reina Isabel II cumplió 96 años y el Palacio de Buckingham decidió celebrarlo con el pueblo compartiendo una foto muy especial: la soberana posando de pie en los jardines del castillo de Windsor, vestida con una capa verde y sosteniendo las riendas de sus dos ponis blancos por delante de un magnolio. Una instantánea que se ha convertido en un icono inmediato y tras cuyo objetivo está el fotógrafo Henry Dallal.

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Este es un prestigioso profesional de 67 años, especializado en el mundo equino, que como ya sabemos apasiona a la soberana británica.

Es por eso por lo que para este aniversario tan importante, cuando se conmemora su Jubileo de Platino por sus 70 años en el trono, la reina Isabel ha querido ofrecer una imagen de ella muy distinta, alejada de la pompa real, de las tiaras y los cetros, y rodeada de los animales que más quiere.

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Ahora hemos conocido un poco más de esta sesión que ya es histórica en a voz del propio fotógrafo. No era la primera vez que este trabajaba para la reina Isabel, pues ya la retrató para su Jubileo de Oro y el Jubileo de Diamante.

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Según ha revelado a la revista OK!,: «Fue un gran honor y obviamente es una increíble oportunidad para mí. Siempre es muy especial estar en el castillo de Windsor con Su Majestad».

Aunque Henry Dallal tampoco se deja avasallar por las circunstancias: «Mi foco siempre es ‘toma una buena foto’. O ¿qué hago para conseguir la mejor fotografía posible? En términos de la luz, la composición… y en cuanto a lo que supone el mayor reto, que nuestros amigos de cuatro patas también estén sonriendo a la vez y mirándote a ti. Pero nunca tienes que decirle a la reina que sonría«.

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El autor asegura que trabajar con la soberana siempre es «agradable y muy relajado». Y añade: «Tampoco podemos decir, ¿por qué no viene al atardecer? o la luz no es buena, vamos a intentarlo de nuevo mañana… ¡Eso no funciona!».

Al contrario de lo que podría esperarse al tratarse de una figura tan relevante, «tomamos la foto bastante rápido, y después ella se quedó un poco más para ver a todos y estar con sus caballos. Habló con todos, con el jardinero, con todo el mundo…».

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La reina Isabel disfrutó un rato más con sus preciosos ponis blancos de montaña, llamados Bybeck Katie y Bybeck Nightingale. Ella, además de una excelente amazona, también vive a fondo el mundo de los caballos y suele participar en las mejores de carreras con los ejemplares de su propia cuadra.

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Después de hacerse esta fotografía, la soberana se trasladó desde Windsor hasta su residencia campestre en Sandringham, donde pasó su 96 cumpleaños y aún continúa durante unos días más. Ayer se la veía salir en un automóvil, en el asiento de copiloto y cubierta con su habitual pañuelo.

Este era el refugio ideal del duque de Edimburgo, su marido, del que ya se ha cumplido el primer aniversario de su muerte. 

¿Sabías de dónde viene la afición de la reina Isabel por los caballos?

La reina Isabel recibió su primer caballo de regalo cuando tenía solo cuatro años. Se trataba de un poni Shetland. Luego se convirtió en una experta amazona y seguidora de las carreras.