Que no se diga que la Reina Letizia no es generosa: su vestidor está abierto a su hermana, a su madre, sus sobrinas... Y por supuesto a sus hijas. Esto es lo que regala y presta.


La Reina Letizia tiene un vestidor que podría ocupar una casa entera. O eso imaginamos. Es lógico. A lo largo de los años, su función pública ha hecho que vaya acumulando cientos de prendas, pero con el tiempo también hay que ir dejando paso a lo más nuevo y actual. Tampoco es cuestión de guardarlo todo. Si hacemos caso a la gurú del orden Marie Kondo, una que entra, por otra que sale… El caso es que Letizia de vez en cuando tiene que hacer «limpieza» del armario, ¿y qué hace con la ropa que ya no quiere o simplemente ya no le apetece más? Pues como muchas de nosotras, las regala a familiares y amigas. Descubrimos varias evidencias.

La primera receptora de todos esos modelos que Letizia ha decidido no volver a lucir es su hermana, Telma Ortiz. Todo el mundo que tenga hermanas lo entenderá. Que si déjame esto, que si préstame lo otro, que uy qué bonito, que dame, que gracias… La última gala de los Goya (casi) nos despista con un vestido muy parecido a otro de la Reina, pero en todo caso es una clara inspiración. Tenemos otras pruebas definitivas de que Telma recicla lo que su hermana ya no usa. Una excelente manera de dar una segunda vida a prendas buenas y bonitas que han quedado prácticamente nuevas.

Pero no solo Telma tiene la suerte de ampliar su fondo de armario sin esfuerzo y gasto del monedero propio. Hay que recordar que la Reina tiene una asignación anual que se encuadra dentro de los Presupuestos Generales del Estado para la Familia Real. Y dentro de ello se destina una partida para gastos de vestuario y representación. Alguna vez Letizia ha dado ropa también a su madre, Paloma Rocasolano; y prendas de sus hijas a sus sobrina pequeña, Amanda, hija de Telma, cuando ya se les ha quedado pequeña a Leonor y Sofía. La ropa debe reutilizarse, más que tirarse, si está en condiciones. Y eso no lo dudamos.