La Reina Letizia naufraga con este look denim reciclado, al que añade algunos elementos novedosos con poca fortuna.


La Reina Letizia termina la semana con un acto relacionado con la mujer. En concreto, ha acudido al ministerio de Industria, Comercio y Turismo para la presentación del informe sobre el papel de la mujer en la internacionalización de la economía española. En una semana en la que ha habido un poquito de todo, hubiéramos querido poner el broche en positivo, pero no va a poder ser. Porque las elecciones de estilo de hoy de la Reina nos dejan un poco perplejos.

Letizia ha recuperado el vestido vaquero o de denim, de Hugo Boss, que ya le hemos visto en otras ocasiones desde su estreno en 2018. Entonces le costó 199 euros. Hasta ahí, correcto. Un diseño de tipo camisero, de manga larga, con bolsillos en el pecho y confeccionado en tejido grueso, lo que le ha permitido ir sin abrigo ni chaqueta. Es cómo lo ha adornado por lo que no nos convence. Y es que parece haberse empeñado en una sucesión de ‘pequeños desastres’ para destrozarlo.

Robert Smith.

LOS ERRORES DEL ESTILISMO

A saber: primero ha decidido remangarse los puños, dejándolos bien abiertos. Al ser el tejido potente, se asemejaban a dos pequeñas alitas.

Segundo, en lugar de utilizar el cinturón original con el que venía el vestido (de rayas), ha innovado poniéndose uno blanco que no termina de pegar; contrasta demasiado con el azul marino del traje y sabe a antiguo.

Tercero: los pendientes. Para variar respecto a la profusión de pendientes pequeños que apenas se quita (aros de bambú, botones de brillantes, daga de Gold&Roses), Letizia ha desempolvado unos pendientes largos de los que llevan durmiendo el sueño de los justos desde hace más de un año. Pero la elección es rara: una pieza de piedras de colores variados, de Tous. Para colmo son diferentes entre sí y combinan el verde esmeralda, la turquesa, el rosa cuarzo, rojo rubí, blanco nácar… Un follón y tampoco encajan en el estilismo.

Y cuarto: los zapatos. Unos salones de Lodi en tono nude rosado que suman otro tono más a un conjunto ya de por sí algo incomprensible. Recuerdo que una vez se puso este vestido con sandalias destalonada de Carolina Herrera en azul marino. Hubiera sido mucho mejor.

En definitiva, un NO rotundo a este estilismo. Y mira que sentimos tener que irnos de fin de semana con mal sabor de boca, porque aquí termina la Reina Letizia su agenda semanal. La próxima semana promete muchas más sorpresas, y esperemos que más agradables.