La Reina Letizia aterriza en Honduras en misión humanitaria con un look sujeto a la lógica: cómodo, práctico y hasta bonito, con el que pisa fuerte.


La  Reina Letizia aterrizó ayer en Honduras para iniciar un viaje de ayuda humanitaria al país, asolado por varios huracanes e inundaciones. Es el primer viaje que realiza al extranjero desde que empezó la pandemia y la única ‘royal’ del mundo que ahora mismo se ha atrevido a traspasar fronteras tal cual está la situación sanitaria mundial. Todo por una buena causa. En el terreno de la moda no cabe esperar demasiadas sorpresas. Esta no es una visita ‘de glamour’ y lo importante es el fondo. Aún así, es evidente que las formas hay que cuidarlas y Letizia ya está curtida en este aspecto.

Vídeo: Europa Press

Pasará dos días en el país centroamericano, en los que va a entregar 120 toneladas de ayuda en diversos productos que necesita la población, incluidos test de Covid-19. Está claro que la Reina de España no se puede presentar cual damisela benefactora y sí como una mujer que encabeza la inmensa labor solidaria de la Cooperación Española Internacional. Así que tenemos claras las claves de sus looks: comodidad, practicidad, estilismos que favorezcan y resistan el movimiento.

En ese sentido Letizia no se ha complicado la vida, y hace bien. Salía del avión (en el que también iba la carga humanitaria) con paso campante y presumiendo en primer término del chaleco rojo de la Cooperación Española. Vaya por delante. No es la primera vez que lo lleva; ya se lo vimos en Mozambique. Y luego lo demás: una blusa blanca por fuera, con camiseta por debajo, y unos pantalones pitillo beis. Vamos, lo que se dice de manual ‘de exploradora’. Ambas prendas las firmaba Massimo Dutti. Moda española por el mundo.

Casa de S.M. el Rey.

El punto fuerte era su calzado. Tampoco había sorpresa, pero nos encanta que lo haya recuperado. Era de suponer. Hablamos de unas botas de Panama Jack, que ya estrenó en aquel país africano y son ideales para estas misiones. Fuertes, resistentes, anudadas a media caña y con suela track. Las llevaba por encima del pantalón, comme il faut.

En cuanto al resto, la Reina repitió otra de sus fórmulas básicas y ganadoras, mucho más tratándose de este tipo de viaje: la coleta. ¿Qué mejor peinado? Sin alaracas, fresco, fácil para andar de acá para allá. Y por último, un detalle que casi casi nos pasa inadvertido, pero no. ¡El anillo de Karen Hallam ha desaparecido! Sí, la joya que llevaba meses imperturbable en su mano, ese querido regalo de sus hijas, se quedó en su cajita por el momento. Es verdad que Letizia se había metido varias horas de avión para llegar a Honduras y no requería de aderezos. Tampoco pendientes.

Con buena lógica esta vez decidió prescindir del anillo, pero no dudamos de que lo recuperará pronto. Quizás hoy mismo, cuando se reúna para almorzar con el presidente y la Primera Dama del país. La jornada se prevé larga y colmada de actividades para la Reina, quien antes de la comida procederá a la entrega formal de la ayuda humanitaria y visitará el Centro de Educación Básica Oswaldo López de Arellano y el albergue del Instituto Patria. Todos atentos por aquí..