La Reina se olvida de Felipe Varela, pero sigue apostando por la moda española. ¡Y llega nueva firma al vestidor!


La Reina Letizia aparece en uno de sus eventazos del año con paso firme y la bandera de la reinvención en ristre. Estamos en la Fiesta Nacional y el lenguaje castrense se impone… Pero no vamos a hablar del desfile, sino del look que ha sacado hoy la esposa del Rey Felipe. Distinto, es lo primero que se nos ocurre.

Hasta ahora siempre ha llevado diseños exclusivos de Felipe Varela para la ocasión. Solo el año pasado, marcado por la pandemia, no estrenó. Pero sí recicló un modelo anterior del modisto, aquel vestido de terciopelo rojo con abrigo con cierre de lacitos en el mismo tono.

Esta edición sí ha lucido un modelo nuevo, como todos esperábamos, y no de Felipe Varela. ¡Sorpresa! Un vestido midi en celeste empolvado, un color que va cobrando mucha fuerza en su vestidor, que firma María Barragán Costura. Eso sí, hecho a medida para mantener la exclusividad. La marca ya ha dicho que «es un orgullo para nosotros» que la Reina les haya elegido y que «más de treinta años de artesanía avalan el buen hacer de nuestros diseños, confeccionados a medida en nuestros talleres de Almería y Madrid».

Robert Smith.

El diseño apuesta por la línea batín que últimamente le gusta tanto (nos recuerda mucho al de Adolfo Domínguez que llevó en los recientes Premios Nacionales de Cultura). Da la impresión de que la Reina ha querido mostrarse más recatada y se ha subido un pelín el escote, que de manera natural debería cruzarse un poco más en pico, de ahí lo de silueta ‘wrap’ o ‘bata’. La firma lo describe como una doble falda recogido en cintura a modo de drapeado.

Se remata con un cinturón con doble hebilla, que se cierra a un lado formando esos pliegues en la cadera y dejando aire a la abertura del traje. Letizia se ha remangado las mangas para hacerlo algo más informal.

Además lleva la cartera acolchada y los salones en color berenjena que le vimos hace unos días durante su viaje a Basilea para inaugurar la exposición de Goya. Son de Magrit y aún no están a la venta. Lo cierto es que esta combinación de colores, azul y morado, es de lo más atractiva y perfectamente otoñal.

Robert Smith.

Los pendientes han sido los de aguamarinas de Bvlgari, que le regaló la joyería con motivo del nacimiento de Leonor. ¿Un guiño a su querida hija ausente?

El peinado también marca otro rumbo. En las últimas ediciones normalmente se hacía moños, por aquello de darse más empaque, pero esta vez se ha quedado en medio: una coleta a media altura, ni baja ni alta, con raya al medio. Letizia se la ha ladeado de forma muy coqueta sobre un hombro.

En definitiva, un juego de azules para la Reina en su versión más ligera y hasta soñadora. El día soleado ha hecho posible este vestido sutil, pero con mangas (fundamental). Y Letizia, sin duda, estaba cómoda con la fluidez de un diseño muy favorecedor.