«Su Majestad el Rey Alberto II ha tomado nota de los resultados de la muestra de ADN a la que se prestó por solicitud del Tribunal de Apelaciones de Bruselas. Las conclusiones científicas indican que él es el padre biológico de la señorita Delphine Boël«, comienza diciendo el comunicado de los abogados de Alberto de Bélgica. En él, reconoce la paternidad de su hija y, además, da veracidad a las pruebas de ADN a las que se tuvo que someter.

[La prueba de paternidad que atormenta al rey Alberto de Bélgica]

Accedió a ello después de que la propia Corte de Apelación de Bruselas llegara a amenazarle el pasado mes de mayo con tener que pagar «5.000 euros por cada día que pasara sin haberse realizado la prueba». Sin embargo, no son las únicas palabras que rezan en este escrito. También carga contra su primogénita así como contra su incansable lucha en la última etapa. «Más de cuarenta años después, la señora Delphine Boël ha decidido terminar su vínculo socio-afectivo con su padre y cambiar de familia. Y eso a través de un proceso largo, doloroso y que se ha revelado como judicialmente contradictorio», ha dicho.

Todo estalló en el año 2013

Alberto de Mónaco

Una guerra que comenzó cuando la artista belga de 51 años presentó su primera demanda en el año 2013 y que ahora ha caído como un jarro de agua fría en el país. Aunque es cierto que este hecho vio la luz a través de una biografía no autorizada por parte de la esposa de Alberto II, la reina Paola, en el año 1999, no se ha confirmado hasta entonces.