El cuello y el escote son dos zonas de la que habitualmente nos olvidamos en los tratamientos de belleza. Pon tu atención estos días para incluirlo y que luzcan tersos y llenos de luminosidad


Cuando tratamos la piel, a menudo nos centramos en el rostro y, sin embargo, hay dos zonas muy cercanas con una piel igual de sensible y que requieren de cuidados especiales. Esos son el cuello y el escote. Solemos prestar atención a las ojeras, a la tersura y al óvalo facial, pero en esos tratamientos para hidratar y redensificar a menudo pasamos por alto estas dos zonas.

No deberíamos olvidarnos del cuello y el escote en los tratamientos de belleza porque ambos funcionan como auténticos chivatos a la hora de reflejar tanto nuestras rutinas beauty como nuestros hábitos de vida. Incluso, si no los cuidamos como el rostro, marcarán nuestra edad como lo hace otra zona que también solemos olvidar: las manos.

Tratar el cuello y el escote todo el año

Otro de los fallos que solemos cometer es acordarnos de estas zonas solo en primavera y verano, cuando nos quitamos capas y los lucimos al aire. Entonces comienza un proceso de hidratación que debería darse durante todo el año. Por ello, solo hace falta concienciarse e incluir algunos pasos en las rutinas diarias.

El primero es, como decimos, la hidratación. Observar el estado de nuestra piel también bajo el óvalo facial y extender los mismos cuidados al cuello con una hidratante que encaje con nuestro tipo de piel e incluso, con una crema nutritiva si la piel está muy seca y acusa el paso del tiempo.

Ejercicios para mantener joven la zona

Pero hay otras cosas que hacer además de hidratar y limpiar en profundidad la piel del cuello y el escote. Debemos pensar que, además de la piel, son varios los músculos que intervienen en el aspecto de la zona y que, igual que intentamos con el cutis, tienen que estar tonificados.

Esto se consigue con ejercicios como los fondos o flexiones, que son infalibles para trabajar los músculos pectorales. Si no tenemos fuerza para hacerlos en el suelo podemos intentarlo apoyados en el marco de la puerta. Las mancuernas también pueden ser de mucha ayuda para la zona de los hombros y el cuello.

Tumbadas en el suelo, boca arriba, con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyados en el suelo, podemos levantar una mancuerna con cada brazo hasta situarlas delante del pecho. Así también trabajaremos toda esa musculatura de la parte delantera del torso.

La cosmética al rescate

El ejercicio será nuestro mejor aliado para trabajar la parte muscular, pero la cosmética puede complementar eso tratando la piel. Así, hay distintos productos entre los que específicos para esta zona, así que debemos tener en cuenta lo qué queremos lograr.

Si se trata de tensar la piel del cuello y el escote, buscaremos cremas reafirmantes, y si queremos que vuelva a lucir luminoso, entonces apostaremos por hidratantes y el mejor producto antiedad que existe en el mercado: la protección solar, algo que no debe faltar en ninguna rutina de belleza.