Si has pasado la barrera de los 30, es el momento de que incluyas en tu rutina del belleza productos a base de retinol, un ingrediente mágino y muy eficaz.


Si ya has pasado la barrera de los 30 años y estás empezando a ver pequeñas arrugas y marcas de expresión en tu rostro, es hora de lo conozcas. Si, por le contrario, ya superas los 40, aunque ya deberías haberlo incluido en tu rutina de belleza diaria, como nunca es tarde si la dicha es buena; te recomendamos (y mucho) que te plantees hacerlo ahora. El retinol se ha convertido en el ingrediente favorito de muchos dermatólogos y es que, a pesar de tener un nombre que no desprende demasiada confianza, sus beneficios para la piel son innegables. Y es algo sorprendente pues, como bien podríamos intuir nada más leer la palabra «retinol», este activo afecta de forma directa a la retina. Es decir, ayuda a que esta funcione correctamente y favorece la buena visión. Sin embargo, y además de los beneficios que aporta a nuestros ojos, este mágico ingrediente tiene muchas propiedades antienvejecimiento y debemos aprovecharlas.

Pero… ¿Qué es el retinol?

El retinol es un regenerador celular que pertenece a la familia de la Vitamina A. Su uso en cosmética es muy común ya que este todopoderoso ingrediente tiene la capacidad de estimular la producción natural de colágeno y ácido hialurónico en nuestra dermis; además de disminuir las arrugas, eliminar las manchas, reducir los poros y aumentar la luminosidad. A grandes rasgos, y casi milagrosamente, el retinol consigue igualar el tono de nuestra piel y alisarla, consiguiendo un mejor aspecto de esta.

Este activo tiene múltiples propiedades y, todo aquel que lo usa, es capaz de ver sus resultados. Sin embargo, y como ocurre con los tres deseos que Aladdin pide al genio de la lámpara, este milagro también tiene letra pequeña. Cuando se usa retinol en concentraciones elevadas, este puede dañar las pieles más sensibles; ocasionando picores, problemas de dermatitis o pequeñas manchas. Por ello, se recomienda llevarlo solo cuando no vayamos a exponer nuestra piel al sol y usarlo siempre de manera progresiva, aumentando su dosis poco a poco para que nuestra piel se vaya acostumbrando a él.

¿Y qué productos debo utilizar?

Con este tipo de ingredientes, cuyas bondades son prácticamente infinitas pero con los que se debe tener cuidado, suele ser recomendable consultar antes con un dermatólogo o farmacéutico de confianza. Ellos podrán aconsejarte e indicarte qué producto se adapta mejor a tu piel y en qué cantidad aplicarlo. Sin embargo, a día de hoy, las casas más importantes de cosmética se las han ideado para combinar diferentes concentraciones de retinol y otros activos y, a base de ensayo y error, crear productos que no tengan ningún tipo de riesgo para nuestra piel pero sí todos sus beneficios. De esta forma, existen numerosos productos de belleza a base de retinol al alcance de nuestra mano (y nuestro bolsillo) que nos harán sentir y parecer más jóvenes. Eso sí, siempre aplicando después protección solar. Estos son nuestros favoritos.