El orden en el que aplicamos los cosméticos es esencial para que tanto tu piel como tu maquillaje estén perfectos. Ter damos la guía completa para hacerlo


¿Estás aplicando bien todos los cosméticos de tu neceser y en el orden correcto para lograr la máxima eficacia y el mejor maquillaje? La limpieza es el primer paso. Con él, conseguimos que la piel esté oxigenada y descongestionada, con el poro libre de impurezas, suciedad y exceso de grasa. Todo esto es clave para que los productos que apliquemos después funcionen al 100% y consigan penetrar hasta donde tienen que hacerlo.

«Todos los productos que voy a recomendar son necesarios y no pueden ser sustituidos por otros», afirma la maquilladora Cristina Lobato. «Los productos 2 en 1 son el equivalente a la comida ultraprocesada y por ello no se debería abusar de ellos. No pasa nada por consumirlos de forma muy esporádica pero convertirlo en un hábito lo hace perjudicial para la salud. Con la piel pasa exactamente lo mismo. Este tipo de productos cosméticos 2 en 1 se pueden utilizar de manera muy puntual y no pasa nada pero si tu rutina de piel siempre es con productos de este tipo, tarde o temprano va a tener alguna carencia», explica la maquilladora.

¿Cómo aplicar los productos para conseguir una piel equilibrada y un maquillaje impecable?

1. Limpiador:
A la hora de limpiar, escoge productos dependiendo el tipo de piel ya que en el mercado hay una amplia variedad de productos con diferentes texturas o principios activos: Leche limpiadora, crema limpiadora, limpiador en gel o mousse y agua micelar.

– Piel seca: Leche limpiadora para la rutina de mañana y crema limpiadora para la rutina de noche.
– Sensible: La mejor opción para este tipo de piel son las aguas micelares porque no hace falta hacer fricción sobre la piel, no hay que arrastrar el product
– Grasa: Este tipo de piel se siente más cómoda con limpiadores en gel o mousse porque arrastran más las impurezas y los propios aceites naturales de la piel.

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2. Tónico:
Uno de los pasos vitales y que jamás se deben saltar. La aplicación del tónico es el paso más importantes para mantener una piel sana y equilibrada. Cuando utilizamos un producto limpiador o estamos en la ducha con el agua caliente, el pH de la piel se desequilibra. Teniendo en cuenta que el pH es el mecanismo de protección que tiene la piel, si no lo mantienes equilibrado, pones en riesgo la salud de tu propia piel.

El tónico ayuda a reequilibrar el pH de la piel y a fortalecer esa barrera protectora. Si tienes un desequilibrio constante en el pH estás abriendo la puerta a bacterias y se pueden crear muchas afecciones cutáneas.

3. Sérum:
Es uno de los cosméticos más eficaces porque lleva una alta concentración de principios activos que consiguen penetrar, gracias a su textura, a las capas más profundas de la piel. Generalmente los sérums, aunque hay de muchos tipos, contienen componentes antioxidantes, ácido hialurónico y vitamina C, ésta última nos ayuda a potenciar la luminosidad de la piel.

4. Contorno de ojos:
Se trata de una zona que hay que nutrir en profundidad, incluso en las pieles más grasas. Tiende a deshidratarse y secarse mucho más que el resto del rostro, pierde elasticidad y suelen salir líneas de expresión. Escoge contornos de ojos que contengan agentes nutritivos, puedes optar también por productos que activen a nivel circulatorio, que sean descongestionantes y bajen la inflamación de la bolsa.

Aplica el contorno en la zona inferior del ojo, tecleando por encima del hueso del pómulo hacia la zona baja del ojo, sube hacia el tabique nasal y recorre hasta el vértice de la ceja. Como si hiciéramos un ∞ en los ojos.

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5. Bálsamo labial:
Hidrata el labio mientras continúas con la rutina de cuidado facial, así conseguirás que vayan penetrando todos los principios activos. El labio estará listo para maquillar después.

6. Crema hidratante:
Escoge una hidratante en función del estado de tu piel y de sus carencias.

– Piel grasa: opta por hidratantes que sus principios activos ayuden a retener la humedad de la piel. Éste suele ser el problema principal de este tipo de pieles: sufren deshidaratación porque el agua se evapora.
– Piel seca: elige hidratantes con agentes nutritivos que proporcionen elasticidad a la piel.

7. Corrector:
Corrige las discromías o alteraciones de color en la piel producidas por manchas de sol, granitos u ojeras. Aplica corrector antes de la base de maquillaje porque es posible que haya manchas que necesites cubrir con tonalidades que necesitarás neutralizar con la base para que no se vean los contrastes de color.
Aplica corrector en las zonas con más imperfecciones, hazlo en pequeñas cantidades y con la yema de los dedos para que se funda a la perfección con tu piel.

Ojeras: cubre las ojeras dependiendo de la intensidad o tonalidad de la misma. Desde los tonos más beige hasta los más asalmonados o anaranjados para las ojeras más oscuras.

8. Base de maquillaje:
El tono de la base debe ser lo más parecido al tono o subtono de la piel.

– Subtono frío: pieles que se enrojecen con facilidad, reactivas o sensibles al sol. Son pieles finas, claritas y rosadas.
Las bases de maquillaje adecuadas para este tipo de piel son de subtono rosa.

– Subtono cálido: pieles con pigmentaciones amarillentas o doradas. La inmensa mayoría de las españolas entran dentro de esta clasificación ya que tienden a ser más cálidas.
Las bases de maquillaje adecuadas para este tipo de piel son de subtono amarillo.

– Subtono neutro: pieles que pueden presentar zonas con diferentes pigmentaciones. Son pieles más beige.
Las bases de maquillaje adecuadas para este tipo de piel son de subtono beige.

9. Iluminador:
Ilumina con correctores de baja cobertura o con iluminadores correctores.

– Iluminadores fluidos: aplica iluminadores hidratantes y de cobertura ligera y traslúcida que tengan un suave velo perlado.
El iluminador lo aplicamos siempre en la zona alta del pómulo hacia la sien, la nariz y barbilla. Siempre y cuando, por tu tipo de piel en estos dos últimos puntos, no sean zonas conflictivas con respecto al brillo producido por la grasa.

– Iluminadores en polvo: estos suelen ser algo más brillantes que los fluidos dado que por lo general tienen mayor concentración de pigmento. La maquilladora recomienda utilizarlos durante las horas de menos luz solar o en entornos con luces más cálidas.
Con respecto a los tonos, para las pieles más cálidas Cristina recomienda los tonos más bronces o con matices más dorados.

10. Polvos:
Encargados de sellar toda la base y de alargar la duración del maquillaje. Matificaremos también dependiendo de los gustos de cada uno. Matiza, por ejemplo, áreas conflictivas como la zona T.

11. Maquillaje de ojos:
Aplica una prebase para alargar la duración de las sombras y potenciar el color. Maquilla con sombras de ojos a tu gusto. Después, la máscara de pestañas y maquilla las cejas. Si no te gusta la ceja maquillada, límpiala con un bastoncillo y agua micelar por si han quedado restos de base de maquillaje.

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12. Polvos de sol y colorete:
Elige un tono o dos como máximo por encima del tono de tu propia piel.
Para pieles muy blanquitas, la mejor opción es escoger polvos satinados ultraligeros con tonos ligeramente rosados o melocotón. En cambio, para pieles medias/oscuras se pueden utilizar mates o irisado

Para conseguir el efecto bronceado aplica el polvo en las zonas que de forma natural cogen más color cuando nos exponemos al sol. Comienza aplicando los polvos en el centro de la frente, entre arco de ceja y ceja, la zona de las mejillas hacia la oreja de forma sutil y en línea recta, la barbilla, el cuello y por último la zona central del escote.

13. Labial:
Puedes escoger un primer para suavizar el labio y prolongar la duración del color. Además, si tienes líneas de expresión o los contornos no están muy definidos, el primer va a evitar que el labial se mueva.