En medio de sus confidencias con Jesús Calleja, la actriz ha hablado abiertamente de su relación con su marido, a quien conoció gracias a su hermano, Luis Merlos.


Maribel Verdú se ha convertido en la protagonista indiscutible de la nueva entrega de ‘Planeta Calleja’. La actriz se ha abierto en canal con Jesús Calleja en un inolvidable viaje a Santo Tomé y Príncipe, un lugar paradisiaco en el que ha dejado atrás sus miedos e inseguridades. En medio de sus hazañas, la protagonista de ‘El laberinto del Fauno’ ha compartido con el presentador uno de los secretos de su relación con su marido, Pedro Larrañaga, que hace que sigan igual de enamorados como el primer día.

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Mientras que daban un paseo por una de las paradisiacas playas de la isla, Maribel Verdú aseguraba que su marido, Pedro Larrañaga, era el amor de su vida. «Es la persona que hace que la vida sea mejor, más fácil, más divertida y más de verdad. Es mi marido, mi cómplice, mi mejor amigo, mi amante…», decía la actriz con una sonrisa de oreja a oreja ante la atenta mirada de Jesús Calleja.

En medio de sus confidencias, Maribel Verdú reconocía que conoció a su marido gracias al hermano de este, Luis Merlos. «Yo estaba haciendo ‘Canguros’ con él y estaba leyendo un guion en donde había muchos personajes. Me enamoré de la pelirroja y le dije que quería hacerlo. Me contrataron, lo hice y me enamoré», relata. De ese primer momento hasta ahora, han pasado 21 años y reconoce que siguen igual de enamorados como el primer día debido a un pacto que han hecho entre ambos para que no se pierda la magia de su relación.

«Date cuenta que mi vida es muy poco convencional. Yo siempre supe que tenía parejas con las que iba a tener un fin porque querían tener hijos y yo no, estoy todo el día de aquí para allá y es muy complicado. Soy actriz, estoy todo el día viajando, rodando. Nosotros tenemos un pacto, nuca estamos más de 15 días sin versos. Cada 15 días, él viene a donde estoy yo y estamos juntos un tiempo. En 21 años, nunca nos hemos separado más de 15 años», desvela. De la misma forma, Verdú reconoce que su marido le ha ayudado mucho a lo largo de estos tiempos y hace hincapié en que el respeto, la confianza y la libertad son los pilares de su relación. «Ha terminado haciéndose más amigo de mis amigos más que yo, eso me encanta», bromea.

La infancia de Maribel Verdú y sus inicios en el cine

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Mientras que disfrutaban de un delicioso desayuno en un paraje de ensueño, Jesús Calleja quiso saber cuales eran los orígenes de Maribel Verdú, que comenzaba el viaje con los 50 años recién cumplidos. La actriz comenzaba a explicar que sus padres tuvieron cinco hijas en dos partos, aunque dos de ellas «se quedaron en el camino». «Yo era melliza, mis hermanas trillizas. ¿Te imaginas una melliza mía? ¡Me hubiera encantado! Lo hubiera utilizado mogollón. Mis hermanas no tienen nada que ver con este mundo, aunque tienen súper asumido cuál es mi trabajo y lo que hago», comentaba.

Tras esto, la actriz más nominada a los Goya desvelaba que cuando tan solo tenía tres años, sus padres tomaron la decisión de llevarla a casa de sus abuelos para que viviera con ellos. «Mis padres vivían a 17 kilómetros de Madrid y querían que fuera al colegio de monjas al que había ido mi madre y estaba por el barrio de Argüelles. «Mi abuelo era coronel y yo vivía con ocho tíos, los hermanos de mi madre. Era de locos. Eran profesores de la Universidad Complutense y me llevaban a manifestaciones. Mis padres intentaban que yo tuviera una mentalidad más abierta», reconoce entre risas.

Maribel Verdú recuerda que tuvo que abandonar el colegio debido a las continuas presiones que recibía al comenzar a hacer películas con tan solo 14 años. Ante esto, echando la vista atrás, la actriz ha reconocido que mintió a su abuela para que no supiera que protagonizaba escenas de besos en las películas de las que formaba parte. «Fue la persona más importante de mi vida. Se murió creyendo firmemente que me besaba en las películas con un cristal en medio de nuestros respectivos labios y que en postproducción lo quitaban. Así ella estaba tranquila. Yo soy creyente a mi manera y lo que tengo que pedir se lo pido a mi abuela, me escucha», cuenta.