Dos décadas después de su explosiva y polémica primera aparición en el mundo del cuore, y tras trece años apartada de la televisión, Nuria Bermúdez ha reaparecido en ‘Espejo Público’, aunque no para quedarse. Y es que quien fuera una de las colaboradoras estrella de ‘Crónicas Marcianas’ reconvertida en agente deportivo se sentó el lunes con Susanna Griso para hablar sobre su vida actual, viviendo por y para su hijo alejada de los focos y de los terrenos de juego.

Tranquila y con cierto aire tímido, pero explicando los pormenores que ella vivió durante su etapa dorada en la tele donde acuñó la ya mítica frase «he venido aquí para hablar de mi vida privada», parafraseando el ‘momentazo’ de Umbral con Mercedes Milá, Nuria no dudó en charlar con Griso, Romina Belluscio, además de Jesús Mariñas y Ángel Antonio Herrera,  sobre el precio de la fama, la cara más desconocida de algunas estrellas del balón y cómo consiguió ser reconocida como agente deportivo en un mundo puramente de hombres

«Cuando para ti la televisión es un juego y está bien pagado, ok. Pero hay cosas que no están en venta y para mí no todo vale», explicó Nuria, quien hizo su primera aparición estelar en un plató de televisión precisamente para hablar, de una manera explícita, sobre sus relaciones con Antonio David, por aquél entonces aún yerno de Rocío Jurado, y con quien parece ser que mantuvo una tórrida aventura.

Después de Antonio David vinieron otros rostros conocidos, entre ellos varios futbolistas de la talla de Cristiano Ronaldo, con quien también mantuvo un ‘affaire’ durante su etapa en Manchester. «Cristiano era igual que ahora, aunque ahora le veo más humano», haciendo referencia a la doble cara de muchos de los futbolistas, estrellas sobre el terreno de juego, que tienen una imagen pública y que nada tiene que ver con cómo son en su día a día fuera de los focos. «Aparentan ser quienes no son realmente», y eso lo sabe de buena tinta, ya que ha trabajado codo con codo con muchos de ellos.

A pesar de su imagen frívola y del «peaje demasiado caro» con el que pagó su salto a la fama, Nuria se retiró de los platós y se encaminó al mundo del fútbol de una manera profesional, siendo la primera de su promoción de agentes deportivos y también la primera mujer en cerrar el fichaje del español Dani Güiza, por aquel entonces su pareja y padre de su hijo, por un club turco, el Fenerbache. Un reconocimiento que a Nuria nunca le llegó. «El mundo del fútbol me ha decepcionado mucho», es por esto que ha decidido dar carpetazo y centrarse en su hijo, disfrutando así de la maternidad de una manera anónima que es como lo quiere llevar.