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Eugenia Martínez de Irujo, al desnudo: habla del infierno de su infancia, sus matrimonios y de la muerte de su madre

Eugenia revela que odia que la llamen duquesa, habla del hombre que le arruinó la infancia o del fallecimiento de Cayetana.

Calleja ha conseguido que Eugenia Martínez de Irujo venza a sus miedos y se desnude -metafóricamente hablando- para contar aquellos aspectos de su vida privada que tanto le cuesta desvelar. Para eso se la ha llevado a las Islas Feroe para vivir una aventura espectacular y llena de emociones. No es la duquesa de Montoro una de esas mujeres que acostumbren a prodigarse demasiado en los medios de comunicación, algo que pone más en valor la capacidad del presentador para sonsacarle recuerdos de su infancia, de sus matrimonios, de su herencia o de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart.

15Eugenia Martínez de Irujo en estado puro

14A las Islas Feroe de la mano de Calleja

Hasta la otra punta del mundo se la ha llevado el intrépido presentador. Allí ha conseguido que Eugenia desate su adrenalina y confiese anécdotas de su vida.

13Espíritu aventurero

No conocíamos esta faceta aventurera de Eugenia Martínez de Irujo y nos ha sorprendido gratamente.

12Una infancia muy dura

Sus primeros años de vida estuvieron marcados por ser hija de quien era. Pero no lo pasó nada bien.

11Famosa desde pequeña

Desde bien joven tenía que ver cómo el nombre de su familia salía en las revistas. ¿Os acordáis de esta mítica portada de SEMANA?

10Rebeldía sin cariño

Eugenia ha confesado que su vida era un ajetreo constante cuando era joven:
«Disponía de 15 minutos para comer debido a la cantidad de actividades extraescolares que tenía: tenis, montar a caballo, guitarra, flamenco, ballet…». A esto se unió que fue una chica rebelde y que no obtuvo por parte de su madre todo el cariño que a ella le hubiera gustado: «El cariño de mi madre escaseaba».

9Jesús Aguirre

La figura de su padrastro le amargó la infancia y así se lo ha confesado a Calleja: “Me dijo unas cosas con 11 años que aún las tengo guardadas. Me llamó a su despacho y dijo que si seguíamos viviendo en casa era gracias a él. Que si le pasaba algo a mi madre, que según él estaba enferma del corazón, cosa que era mentira, yo sería la culpable. Yo tenía 11 años. Lloré mucho”. Unos años muy duros que Eugenia dijo haber superado: “aún así admito que soy una afortunada y que tuve, a pesar de todo, una infancia feliz”.

8Alfonso Díez, todo lo contrario

Para el otro marido de su madre, en cambio, solo tiene buenas palabras: “Es educado y cariñoso. Claro que al principio nos resultó extraño hasta que lo conocimos. Cuidó e hizo feliz a mi madre”.

7La muerte de la duquesa de Alba

Sin lugar a dudas, el trago más amargo para ella: «Tras su fallecimiento lo pasé muy mal. Estaba muy unida a ella y tenía una personalidad y un humor irrepetibles. La tengo siempre muy presente. Me reconforta pensar que sigue aquí de alguna forma».

6No quiere saber nada de títulos nobiliarios

Por sorpresa para todo, Eugenia Martínez de Irujo ha confesado que no le gusta que le llamen duquesa.

5Su relación con Francisco Rivera

Se ha referido al torero como alguien que comparte el mismo amor por los animales que ella. Ni una mala palabra.

4Narcís Rebollo, el amor de su vida

Sin embargo, con quien se ha deshecho en elogios ha sido con su actual marido: «Es un hombre maravilloso, con el que es muy fácil llevarse bien. Con mis hermanos tiene muy buen rollo y también con mi hija. Se adoran».

3Emociones fuertes

2Calleja, en su salsa

1Un paraje espectacular