El presentador tiene el truco perfecto para combatir la desazón estos días, y lo ha contado con todo lujo de detalles en ‘El Hormiguero’.


Pablo Motos suele comenzar ‘El Hormiguero 3.0: Quédate en casa’ con consejos muy prácticos para mantener el estado de ánimo en este periodo tan excepcional que estamos viviendo. El presentador cree que es el momento de buscar cosas que ayuden a superar los momentos de bajón o los sentimientos adversos que podamos sentir estos días.

«Quería hablar de una cosa que todos llevamos dentro en lo más íntimo de nosotros, que es la culpabilidad. Estos días no te permites estar contentos del todo. Si te da un poco de subidón en el que te sientes alegre del todo te sientes culpable porque no estás siendo solidario con el dolor de los demás», explicaba en los primeros minutos de su espacio de Antena 3.

«Esto no sirve para solucionar ningún problema y sin embargo crea otro más: los que están mal y los que se han ido no querrían que estuvieses mal. Seguramente si te pudiesen decir algo nos dirían: disfruta de la vida todo lo que puedas. Así que no se me ocurre una manera mejor de honrarles que intentarlo. ¿Qué es lo primero que tienes que hacer para poder ser útil a los demás? Es estar bien tú, que en este momento es difícil», señalaba.

El de Requena ha recordado que las «instrucciones de seguridad de los aviones en caso de despresurización de la cabina si caen las máscaras de oxígenos y tú vas, por ejemplo, viajando con tu hijo pequeño, primero te tienes que poner la máscara de oxígeno tú mientras tu hijo se está ahogando porque si se la intentas poner primero a él moriréis los dos». Con este ejemplo ha querido ilustrar que «para serle útil a los demás primero tienes que estar bien tú. Tienes que crear dentro de ti toda la armonía posible y luego ya expandirla, cuanto más lejos mejor. Nadie dice que sea fácil. No podemos controlar lo que pasa ahí fuera, pero sí que tenemos que mejorar un poquito nuestra actitud y pelea».

«Su fórmula: el paso del avestruz»

«Hay un método que funciona, que es el paso del avestruz. Os lo voy a explicar, porque parece una estupidez. ¡Y lo es! Es así. Consiste en hacer el idiota solo en el pasillo de tu casa tú solo. Al principio es horrible. Es repugnante. Estás mal y a lo mal que estás le incorporas una situación de ridículo espantosa», ha dicho. El paso es sencillo: solo basta avanzar dando pasos a conciencia y moviendo la cabeza de atrás hacia adelante, emulando a este ave. «Hay veces que dan ganas de vomitar haciendo esto. Yo lo he hecho», advertía.

Motos también tiene otra ‘receta’ para no estar triste, que es «la mosca. No hace falta verlo porque estamos en horario protegido. Es desnudo, sí», indicaba, entre risas. A pesar de lo bizarro de sus sugerencias, cree que su método es infalible. «Parece que estamos de parida, pero no. Lo estoy diciendo en serio. Hay que confiar en el proceso y seguir un poco más. Tú dices: es horrible. Esto no me está quitando la tristeza y encima me estoy poniendo un poco peor. Esto lo que provoca es un cortocircuito en tu cerebro que piensa: si está haciendo esto es porque todo está en orden. No puede ser que esté haciendo esto y que no vayan las cosas bien. Y el cerebro obedece».

Ante todo, para el presentador es importante no bajar la guardia. Y no dejarse llevar por los pensamientos negativos. «Si haces cortocircuito el cerebro deja de enviarte cortisol, que es la hormona del estrés y de todo lo malo». Esta hormona, producida por la glándula suprarrenal, se libera como respuesta al estrés. «Un poquito de esto es bueno», pero su efecto «es malo, es dañiño y es tóxico».

Su experiencia con las clases ‘mentales’ de ballet

En su constante búsqueda de vías que ayuden a mejorar el estado de ánimo, Motos no para de investigar nuevas actividades con las que divertirse, evadirse y alejarse de los pensamientos en bucles que a veces nos acechan. Y es que «ahora hay que buscar cosas que ni sea estar sentado delante de una pantalla que te gusten».

Por este motivo, también ha probado suerte con el ballet. «Me he apuntado mentalmente a clases de ballet», ha indicado. «Te puedes poner el tutú, te puedes poner las mallas. He ido a una clase de 54 minutos. Es durísimo, lo más duro que hay. Te lo juro. Te deja los pies… Avance no tendré, pero creo que tengo suficiente fuerza y elasticidad para dar la clase». Las hormigas Trancas y Barrancas no daban crédito: «Te estás volviendo loco», le han dicho.