Desde el pasado 26 de julio, poco se sabía de la hija de Terelu Campos, que ha estado completamente ausente. Este sábado ha reaparecido en televisión.


Después de más de un mes sin pisar un plató de televisión, Alejandra Rubio ha regresado a su trabajo como colaboradora. La hija de Terelu Campos reconocía que su ausencia se debía a que estado guardando una estricta cuarentena por haber dado positivo en coronavirus. «He estado en casita confinada. Cogí el virus después de las vacaciones«, se sinceraba.

La joven ha explicado en ‘Viva la vida’ que ha tenido casi todos los síntomas, menos el tema respiratorio: «Menos mal». Por tanto, ha estado todo el mes de agosto confinada en su casa junto a su pareja Álvaro Lobo con quien se ha dado una segunda oportunidad recientemente.

Después de regresar de unos días de descanso comenzó a tener los síntomas: «Me empecé a encontrar mal, tenía fiebre, me levanté al día siguiente y no me sabía a nada la comida. Fui al hospital y di positivo», ha asegurado. Su tiempo de cuarentena ha sido aún más largo  de lo habitual porque seguía dando positivo en la PCR aunque tenía un negativo en el test de sangre. «Se queda el gen del virus. No contagio, pero no quería salir a la calle por si acaso». 

Ha reconocido que no ha tenido síntomas graves. Una de las personas que más preocupada ha estado ha sido su madre. Ha contado que durante su tiempo de cuarentena recibió la llamada rigurosa de Terelu todos los días, igual que la de su abuela, María Teresa Campos. Su tía, Carmen Borrego, le llevaba comida de forma regular y se la dejaba en el ascensor.

Terelu, muy orgullosa de su hija

La colaboradora confirmaba que su hija había sido estricta con su confinamiento: «Me siento muy orgullosa. Estamos pidiéndole a los jóvenes que sean prudentes y que sean consecuentes. Para mí, Alejandra ha sido un ejemplo. Ella ha sido rigurosísima con todo lo que tenía que hacer».

Ha reconocido que en su faceta de madre, a veces, peca de ser un poco pesada. Debido al positivo de su hija, Terelu también se confinó porque había estado ocho días antes con su hija. Acudió al hospital en Málaga donde se hizo la PCR y dio negativo. El temido virus ha hecho que madre e hija hayan estado un mes sin verse por prevención aunque viven a escasos 600 metros. Ahora exprimen el tiempo perdido y ambas se dejaban ver en las instalaciones de Mediaset compartiendo plató. Sin embargo, extreman precauciones al máximo y aunque Alejandra ya esté curada, evitan los abrazos y los besos, tal y como han contado.