La Reina Sofía vuelve a la carga. Tras haber permanecido ingresada en el hospital por una infección del tracto urinario, la madre de Felipe VI está dispuesta a retomar sus quehaceres al frente de la Corona por todo lo alto. Lo hará con un viaje a Polonia que se desarrollará entre el 23 y el 25 de abril y que supone el retorno de la esposa de Juan Carlos I a la agenda de la Casa de S.M. el Rey.

La Reina Sofía abandona el hospital.

La Reina Sofía abandona el hospital. 

Gtres

Tal y como Casa Real ha revelado públicamente hace apenas unas horas, la Reina Sofía se desplazará el próximo martes, 23 de abril, a la ciudad de Cracovia. Lo hará dentro del marco de la inauguración de la 36 edición de la Global Conference of Alzheimer’s Disease International-ADI. Allí tendrá oportunidad de intercambiar palabra con expertos de todo el mundo con los que podrá hablar sobre la investigación y las innovaciones que existen en torno a la enfermedad mencionada.

El varapalo familiar que hizo que doña Sofía se comprometiera con la investigación del Alzheimer

El viaje de doña Sofía a Polonia se alargará hasta el jueves, 25 de abril, cuando coja un vuelo que la traiga de vuelta a España. Sin duda alguna, se trata de una cita muy especial para la suegra de la Reina Letizia no solo por su vuelta a la vida pública. También porque afianza su compromiso con el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas, en las que lleva volcada muchos años. Es innegable el compromiso de la abuela de la Princesa Leonor en estas iniciativas no solo por el bien ajeno, sino también por le de sus seres queridos. Y es que la madre de su prima, la Princesa Eugenia de Grecia, falleció en 1989 a consecuencia del Alzheimer. Un durísimo varapalo por el que la Reina intentó hacer todo lo posible para promover su investigación y la de otras enfermedades que año tras año se cobran la vida de miles de personas.

La Reina Sofía y la Infanta Cristina en una foto de archivo

La Reina Sofía acudió al funeral de Fernando Gómez-Acebo en Madrid.

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Como no podía ser de otra manera, esta reaparición por parte de doña Sofía llama también la atención por su reciente ingreso hospitalario. La madre del Rey Felipe hizo saltar las alarmas hace apenas diez días, cuando Casa Real lanzó un comunicado en el que detallaban los motivos de su desplazamiento a la Clínica Ruber Internacional de Madrid: “Informamos de que Su Majestad la Reina Sofía fue trasladada anoche a la Clínica Ruber por una infección del tracto urinario. La evolución está siendo rápida y favorable”, informaban. Sin embargo, estas palabras causaban una gran preocupación en todos los rincones del país, sobre todo teniendo en cuenta la avanzada edad de la griega.

El fin de la pesadilla de la Reina Sofía

Cinco días después, doña Sofía abandonaba el hospital por su propio pie y visiblemente contenta por su mejora y por el apoyo recibido: “Me encuentro bien. Estoy como nueva”, revelaba ante los medios de comunicación. Algo que demostraba su buen aspecto y su sonrisa de oreja a oreja tras haber afrontado un varapalo por el que mantuvo en vilo a gran parte de la población española. 

El ingreso de la Reina Sofía se trataba del primero en 56 años. La última vez que la madre del monarca español estuvo días en el hospital fue precisamente en el nacimiento de su hijo. Si de algo puede presumir la esposa de Juan Carlos I, es de haber gozado de una salud de hierro a lo largo de su vida. Tanto es así que, a sus 85 años, los médicos que la rodean no han considerado pertinente su hospitalización hasta hace apenas unos días. 

Dado el poco tiempo de recuperación por el que ha pasado doña Sofía, todo apunta a que su evolución ha sido favorable y que su problema de salud no ha sido en absoluto preocupante. Las infecciones en el tracto urinario son bastante frecuentes entre los ancianos aunque, de no ser tratadas, pueden traer problemas mayores. Entre ellos está la extensión a los riñones, que puede dar lugar a una pielonefritis, y por ende, a un daño renal permanente y a la pérdida parcial de la función renal, o incluso, a una septicemia. Se trata de una infección multiorgánica y generalizada que podría acabar con el peor de los finales, como una fuente médica revelaba a SEMANA.

Por suerte, nada de eso ha pasado y la Reina Sofía ha podido volver a Zarzuela y retomar su vida habitual con total normalidad. A buen seguro, permanecerá pendiente ante cualquier imprevisto de salud que pueda experimentar.