El bailarín, que ha sido detenido acusado de tráfico de drogas y de pertenecer a organización criminal, hablaba a corazón abierto en su encuentro en exclusiva con SEMANA.


Este martes, la noticia de la detención del bailarín y coreógrafo Rafael Amargo nos ha pillado por sorpresa. El artista flamenco ha sido detenido acusado de tráfico de drogas y presunta pertenencia a una organización criminal. Su arresto se producía dos días antes de estrenar en el teatro La Latina de Madrid su último espectáculo: ‘Yerma’, basado en la obra homónima de Federico García Lorca. Según fuentes policiales, su detención se ha producido dentro una operación de la Policía Nacional que todavía está abierta. En el marco de esta operación, los agentes han arrestado a otras cuatro personas. Asimismo, se están llevando a cabo varios registros en otros domicilios. Entre ellos, el de su representante.

Hace apenas tres días, el artista hablaba en exclusiva con SEMANA. En su entrevista abordaba cuestiones relacionadas con sus proyectos profesionales. Y confesaba también de cómo se encuentra a nivel personal, después de un largo periodo alejado de los escenarios.

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¿Cómo has pasado todos estos meses?
Los he vivido en el sofá de mi casa (se ríe). Llevaba muchos años con la maleta dando la vuelta al mundo y me ha venido muy bien.
Siendo tú una persona tan dinámica e inquieta, me cuesta creer que hayas estado tanto tiempo sin hacer nada, sin agobiarte.
Hombre, imagínate con los nervios míos, los orfidales que me he tenido que tomar. Ahora hablando en serio, llevaba mucho tiempo girando y en estos meses he podido estar como la gente normal, es decir, en el sofá de mi casa. He tenido una racha de buena suerte durante muchos, muchos años y de repente, cuando esto llegó, no me di ni cuenta, hasta que pasaron los meses y me dije: “Coño, ¿porqué no se puede salir?”.

«Me he dedicado a hacer reforma en casa»

¿Y qué has hecho durante este tiempo? No me creo que sólo hayas estado tumbado en el sofá.
Me he dedicado a hacer una reforma en casa. He ido tirando la casa abajo poquito a poco y ahora estoy en plena construcción y montaje de una obra. Estoy ahora mismo que me quiero tirar un tiro.
¿Y con quién lo has pasado?
Pues me lo he pasado con mi Luciana. Es un amorcito que trabaja conmigo. Es una alegría que me ha puesto Dios en el camino.
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Se ha rumoreado que vas a ser papá nuevamente, ¿qué hay de cierto en esto?
(Silencio largo) Pues no sé con quién habré fecundado… Creo que como en mi nuevo espectáculo (Yerma) hay embarazos, se habrán confundido. ¡Pero si yo no tengo ni perro que me ladre! Sería el primer hombre que se queda embarazado en la tierra… Yo creo que habrás escuchado cosas de los niños, en fin, que el mundo no se hizo en dos días.
¿Pero te gustaría?
Me encantaría, bueno, te puedo decir que el otro día estuve hablando con un amigo, que en su momento fue popular porque ganó un concurso de belleza, y queríamos tenerlo los dos, porque es una persona estupenda. Pero en plan, tener un hijo y hacernos los dos responsables, sin tener una relación. ¿Sabes esas parejas que tienen una relación bonita?, pues eso. Pero tampoco ahora es el momento del anillo de boda.

«A veces sufro mucho»

Pero si surge, tampoco es nada malo.
¡Ya me he casado siete veces! Cuando estoy aburrido me caso, así tengo la excusa perfecta para celebrar una fiesta (Se ríe).
Llevas dentro un torbellino de emociones…
Algunas veces sufro mucho. Soy una persona que tiene muchos sentimientos. Las penas siempre las lleva uno por dentro, pero nunca tiraré por el mal camino. Yo ni fumo ni bebo, aunque tampoco soy un santo. Está muy revuelto el mundo y yo no sé dónde vamos a acabar y si me gustaría tener otro hijo, porque no…
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Y con los que ya tienes, ¿qué tal estás?
Pues con los que tengo ahora imagínate, uno con quince años y otro con doce… El de quince años vive en su mundo propio, es guapísimo, auténtico, autóctono… Ahora se quiere ir a vivir solo, como si se pensara que el mundo es coser y cantar. Es que, además, son responsables. Los niños de hoy en día están muy adelantados. León es el más bohemio y luego está Dante, que le gusta el fútbol, ya tiene su paga… No tienen nada que ver el uno con el otro. Son muy diferentes.
¿Eres un padre orgulloso?
Por supuesto, ¿a quién no le van a doler sus hijos? Mis hijos me duelen a mí, que soy el que los ha parido. Porque los he parido yo. Te lo digo porque Yolanda tenía que parir un mes después, pero yo fui al médico y le dije: “¿Está ya formado el niño? Pues póngalo a parir ahora”. Yo quería que mis hijos fueran capricornio como su padre.
¿Quién se parece más a ti de los dos?
Se parece más a mí, el grande. El chico es más moderno. Qué vamos a hacer… Cuando llueve, llueve para todos. Al grande le gusta más la música y yo soy de la música.
Está de plena la actualidad el conflicto que Isabel Pantoja mantiene con su hijo, Kiko Rivera, ¿tú crees que podrías llegar a ese nivel con alguno de tus hijos?
Pues no. Solo de puertas para adentro. Los trapos sucios se lavan en la lavadora de cada uno. El mundo es muy complicado. Ni es oro todo lo que reluce y tampoco la cambiaste por plata. Un padre y un hijo no deberían llegar nunca a estos términos.

«Si me equivoco puedo pedir perdón»

Amargo, cambiando de tema. Tus titulares suelen venir siempre acompañados de la polémica, ¿te consideras un tío que mete mucho la pata?
No. La pata no la meto, porque la pata la puedo meter y sacar, porque la llevo anclada a mi tronco. Soy una persona que no me callo y que si me equivoco puedo pedir perdón. A unas personas le perdonan algunas cosas y a otras no.
¿Sientes que a ti te perdonan menos cosas que a otras personas?

El otro día lo estábamos hablando. Yo por ejemplo, denuncio a una entidad pública y esta me crucifica de por vida y otro la denuncia, como ya ha pasado, y al día siguiente le dan la medalla del premio nacional de la danza. Dicen que doy a ganar mucho dinero, pero a mí no me llega nunca. Tengo muy mala suerte. Con todo lo que han ganado a mi alrededor…