Una vez más, el torero y su novia han vuelto a compartir sus instantes de felicidad compartidos. Te mostramos las imágenes.


Enrique Ponce y Ana Soria siguen rubricando cada día su historia de amor con nuevas imágenes que recogen el amor que sienten el uno por el otro. Este jueves, la pareja ha compartido un video en el que se muestran tan felices y acaramelados como siempre. Su idilio parece estar hecho a prueba de contratiempos, y aunque el diestro ha recibido numerosas críticas por salir con la joven, ambos presumen de sonrisas y carantoñas en las redes sociales.

En esta ocasión ha sido la almeriense la que ha compartido, en su cuenta de Instagram, material gráfico que da fe de lo bien que se lo pasa junto al torero de Chiva. Radiantes, exultantes, encantados de la vida. Sus rostros son la viva imagen de la felicidad. El último post de la estudiante de Derecho deja ver cómo Enrique Ponce la besa de manera cariñosa en el pelo. Y cómo ella aprieta sus mejillas, provocando un divertido gesto en el ex de Paloma Cuevas.

La pareja del momento

© @anasoria

El torero y su novia han sido la pareja del verano. No es de extrañar: durante el periodo estival han ocupado todos los titulares. Y, aunque la reputación del matador se ha visto mermada a raíz de su affaire con la andaluza, 27 años más joven, él sigue apostando fuerte por su chica. Ella, por su parte, ha pasado de ser una desconocida a uno de los personajes que suscitan más interés en el ámbito del corazón.

Tanta es la fama que ha adquirido Ana Soria que hasta le empiezan a llover ofertas de trabajo. Esta semana, Rafa Dona, creador de la firma ‘El Capote’, confesaba su deseo de contar con su imagen como reclamo publicitario para su marca de moda. Sus diseños, hechos en España, ya los luce Bertín Osborne, quien ha posado con los modelos masculinos de la marca.

Enrique Ponce, la viva imagen de la felicidad

© @anasoria

El pasado 27 de septiembre, Ana Soria abandonaba de manera inesperada la plaza de toros de Granada, adonde se había trasladado para ver torear a Ponce desde el tendido. La joven explicaría poco después que el motivo de su marcha, en plena corrida, se debía a un malestar físico. No se sentía bien: «Me encontraba mareada», contaba a través de sus historias de Instagram. «Decidí salirme. Todo lo demás es completamente inventado», aclaraba en un breve mensaje. En su escrito negaba haber sido abucheada por el público que se congregó para ver la faena. «La gente se mostró más que cariñosa conmigo. Nada de lo que han dicho es verdad».

A pesar de este incidente, Ana Soria acude a la plaza para presenciar a su novio con el capote y la espada siempre que puede. En este tiempo de noviazgo ya se ha llevado algún susto, pero está dispuesta a acompañar y apoyar al diestro en todas las citas a las que le sea posible asistir. Lo suyo es un amor con mucho sentido del compromiso. Cada día más unidos, la pareja afronta el futuro llena de ilusiones. Enrique Ponce aún está inmerso en los trámites de divorcio con la madre de sus dos hijos, pero no descarta compartir vivienda con su novia y afianzar su idilio en un futuro no muy lejano.

Besos, ternura… y derroche de amor

© @anasoria

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Para comprobar lo contento que se siente al lado de Ana basta con ver el rostro de Enrique Ponce. Desde que comenzó su relación sentimental con la futura abogada se le ve más risueño, más relajado. Incluso más juvenil. Se siente como un chaval de 20 años y podría decirse que hasta su cara se ha rejuvenecido. Los milagros del amor, que todo lo puede…