Mila Ximénez le pidió a su hija, Alba Santana, que sus cenizas viajaran con ella hasta Ámsterdam, pero ¿cuál era el motivo de esta decisión?


Mila Ximénez llevaba muchos años en televisión, pero en ciertos momentos pensó en tomarse un respiro. De hecho, antes de enrolarse en la aventura selvática de ‘Supervivientes’ advirtió que con el dinero que ganara desaparecería un tiempo de la pequeña pantalla. También imaginaba con retirarse algún día, con jubilarse en un punto del mapa en el que tuviera cerca a su familia. En concreto, a su hija, Alba Santana, y a sus nietos, dos pequeños que eran capaces de hacerla carcajear sin cesar. Mila era tremendamente familiar y, por ello, solo quiso estar rodeada de su piña en su casa antes de morir. Precisamente era en Ámsterdam donde ella imaginó su retiro dorado, la misma ciudad en la que ha pedido que reposen sus cenizas. Ese fue el último deseo de una madre a su hija, ¿pero por qué era tan importante este lugar para ella? Quien ha estado a su lado hasta el final explica que retirarse y descansar junto a su hija ha sido su sueño truncado y es que la sevillana trabajó con mucho esfuerzo para vivir sus últimos años, tal y como ella quería.

Mila Ximénez
Gtres

Su hermano Manolo está roto, pero no esconde el motivo por el que Mila quiso acabar allí, ya que en Ámsterdam imaginaba Mila su jubilación. Ella tampoco lo ocultó en ‘Sálvame’ cuando hablaba de la distancia que le separaba de su hija, pues la necesitaba cerca de ella. Alba Santana reside en Ámsterdam, ciudad a la que Mila viajó en infinidad de ocasiones para disfrutar del que era su mayor tesoro. Un fin de semana relámpago o unos días durante sus vacaciones bastaban para recargar pilas, siendo este el lugar en el que Mila pensaba vivir cuando ya no trabajara. «Ella es donde ha querido estar siempre, al lado de su hija y de sus nietos, pero la distancia no lo ha permitido. Mila todo lo que ha planificado en los últimos años era pensando en el momento en el que viviese al lado de ellos con los que tenía una relación muy cercana. Ese ha sido siempre el objetivo de Mila», dice Manolo Ximénez. Ambos hermanos tuvieron infinidad de conversaciones, confiaban plenamente en el otro y se contaban todos y cada uno de sus planes, entre ellos, este viaje a los Países Bajos sin retorno.

No ha sido posible llevarlo a cabo, al menos tal y como ella quería. Por ello, Alba Santana tiene claro que cumplirá uno a uno todos los deseos que su madre le repitió antes de morir, entre ellos, que sus cenizas viajen a Ámsterdam en unos días, una súplica a la que Alba ha accedido sin pensarlo ni un momento. Ella y los suyos han cumplido a rajatabla todos y cada uno de los puntos que la colaboradora dejó en su hoja de ruta y no descansarán hasta que todo esté como la prometieron. Al igual que mantienen que realizarán el viaje que en su día Mila organizó para cuando terminara la pandemia, aunque tengan que hacerlo por separado.

Alba y sus hermanos eran su pilar más férreo y jamás la abandonaron en el que su batalla más dura. Todos ellos la recuerdan como una persona fuerte, como alguien irremplazable pasen los años que pasen y así lo explicaron a las puertas del tanatorio de la M-30 este jueves. «No habrá otra igual para lo bueno y para lo malo», dijo abatida, eso sí, reflejando una enorme fortaleza frente a las cámaras.