Joaquín Sabina ha reaparecido en el programa de Jordi Évole para contar cómo vivió uno de los peores días de su vida al caerse en un concierto en Madrid.


Joaquín Sabina se convirtió hace unas semanas en el protagonista de la actualidad después de vivir uno de sus peores conciertos. Fue en Madrid el pasado mes de febrero y tras caerse, el cantante tuvo que suspender el conierto en el Wizink Center y acudir al hospital Ruber Internacional, donde estuvo ingresado unos días.

Dos meses después de este desagradable suceso, Joaquín Sabina ha roto su silencio en el programa de Jordi Évole, que a raíz de la crisis del coronavirus, lo hace desde su casa. A través de la videollamada, el periodista se pone en contacto con algunos rostros conocidos para charlar un rato con ellos.

Y así ha hecho con Joaquín Sabina este pasado domingo. «Es la primera y si puede ser la última, si Dios es bueno, entrevista que hago en televisión. No solo porque eres tú (refiriéndose a Évole) sino por la gente que te ve, que se parece mucho a mi gente, a la gente que yo quiero», empezaba diciendo desde su casa.

Continúa con el brazo en cabestrillo

Joaquín Sabina todavía tiene que llevar un brazo en cabestrillo, algo que no ha pasado desapercibo para el periodista: «Cuando estabas en el colegio esto daba mucho prestigio, porque te lo firmaban. Nunca me rompí un brazo, y ahora sí», dice entre risas, mostrando su escayola.

Évole ha querido saber qué fue lo que pasó exactamente: «Yo creo que cometí un error. Serrat (que se encontraba en el escenario con él en el momento de la caída) dice que no, que fue una cosa muy rara. Yo lleva casi 40 años en esto, antes de salir al escenario siempre creo que eso puede suceder y siempre voy atento, pero debí cometer algún error», comenta.

«Sé que me enrrollé en un cable y que el siguiente paso fue pegarme el hostión. El hostión fue más fuerte de lo que pensáis. Ando con dos operaciones, tengo hasta titanio… Tuve que operarme de un hematoma en la cabeza. Según me dicen los médicos y según yo me veo, estoy bastante bien, solo que algo que me hubiera consolado en el confinamiento, que es la guitarra, no la puedo tocar», dice con pena.

La preocupación de Serrat

Serrat estaba sobre el escenario del Wizink Center en Madrid junto a Joaquín, por lo que vivió muy de cerca lo ocurrido. «Mi amigo el catalán estuvo muy preocupado durante dos días. Acordarme exactamente de lo que pasó, no me acuerdo. Me acuerdo de tener un dolor muy fuerte en el hombro. Yo solo quería salir, pero médicos y enfermeras me dijeron que ni hablar, y la verdad es que no podía», recuerda.

La conversación con Serrat

Como no podía ser de otra manera, estos días en casa ha podido mantener una conversación con su gran amigo: «He hablado con él un par de veces y ha venido un par de veces a casa, es una de las pocas personas que ha venido», comenta sobre su gran amigo, que ha sido uno de los que más preocupados se ha mostrado.

Las explicaciones al público

Tras la caída y después de oír las opiniones de los médicos, Joaquín Sabina tenía que acudir al hospital para ver qué le ocurría. Pero el cantante no dudó en dar explicaciones al público antes de marcharse: «Eso fue idea de Serrat, que tiene un corazón muy grande. Me sacó en silla de ruedas, algo que yo siempre había jurado que no haría en un escenario», dice entre risas.

La recuperación

«Me estoy recuperando bien, excepto que el hombro me impide moverme todavía con normalidad. Yo me encuentro muy bien. En los últimos días yo me encuentro un poco peor, me parece atroz no poder ver a mis hijas, no poder darles un beso y también a un manojillo de amigos a los que me gustaría ver. Además, como yo no uso redes sociales ni videollamadas ni cosas de estas, en ese terreno estoy muy aislado. Pero a pesar de lo que pueda pensar la gente, he llevado siempre muy bien la soledad y el estar en casa. La soledad no es el problema, el problema es la prohibición de besar a la gente que amas», dice muy enfadado.

La caída

Joaquín Sabina sufrió un aparatoso accidente durante una actuación en el Wizink Center de Madrid, donde ofrecía un concierto ante unos 15.000 espectadores. El cantante sufría una caída durante su concierto con Serrat y lo tuvieron que sacar del recinto en camilla. El músico de Baeza se caía del escenario al foso ante la atónita mirada de sus fans. En pleno show sufrió una caída de metro y medio de altura. Inmediatamente, el artista fue atendido por un equipo de sanitarios. Entonces, los organizadores comunicaban a los asistentes por megafonía que el concierto permanecería detenido hasta que evaluaran al cantautor.