Alejandra Ruiz se casó este sábado con Ernesto Novales en una boda cargada de detalles emotivos que la convirtieron en una ceremonia romántica e íntima. Vea las fotos que no se vieron del enlace de la hija de Espartaco y Patricia Rato


La pandemia ha cambiado nuestras vidas y el modo de relacionarnos. Las bodas multitudinarias han dejado paso a celebraciones familiares más íntimas y, con ello, también mucho más románticas y emotivas. Todos estos adjetivos pueden definir el enlace que unió a Alejandra Ruiz (29), la hija mayor de Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ (58) y Patricia Rato (51), con el empresario sevillano Ernesto Novales (41).

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la capilla del santuario de la Virgen de Setefilla, un templo del S.XV de origen mudéjar, situado en medio del campo en lo alto de una colina, a las afueras de la localidad sevillana de Lora del Río.

El coche nupcial

La llegada de la novia, Alejandra Ruiz, en un Land Rover, el típico coche de campo pero muy poco nupcial, adornado con flores y alpacas de hierba, ya daba cuenta de que se trataba de una boda diferente, en la que todos los detalles, con referencias a la infancia de la novia, estaban cuidados al máximo. Alejandra Ruiz, sin poder quitar la sonrisa de felicidad de su rostro, hizo su entrada en el templo del brazo de su padre y padrino, Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’. En ese momento se desveló el secreto mejor guardado y el más deseado de toda boda: el look de la novia.

Foto cedida por la familia de Antonio Terrón

La joven estaba espectacular con un sencillo y elegantísimo vestido de cuerpo bustier, manga larga y escote barco, diseñado en exclusiva por Alessandra Rinaudo, directora de Pronovias, que acompañó con un velo bordado de encaje que perteneció a su tatarabuela, que prendía de su recogido. Como joyas, destacaban unos pendientes de brillantes, que pertenecieron a su abuela materna, Felicidad Salazar-Simpson, fallecida en 2016. En la mano, un ramo de lavanda que recogieron la noche anterior en la finca de su padre, donde se celebró el banquete, tal como ella y su hermana, Isabel (26), hacían cuando eran niñas para adornar la casa.

La ceremonia fue oficiada por el padre Jaime, primo del novio, y el “coro de los palacios”. Un coro de niños de voces blancas fue el encargado de cantar durante la celebración. Este detalle fue especialmente emotivo, ya que Espartaco y Patricia Rato quedaron prendados de sus voces cuando los escucharon por primera vez hace treinta años, y en ese momento ya decidieron que tenían que poner la música cuando se casara su hija mayor.

Foto: Liveen Fotografía

Los recién casados abandonaron el santuario bajo los sones de un gaitero, un homenaje a las raíces asturianas de la madre de la novia, que tocó la canción de la película ‘El último Mohicano’, que tiene un especial significado para la familia. En el mismo coche en el que llegó la novia, el flamante matrimonio se dirigió a la finca Dehesa Majavieja, propiedad de Espartaco, donde se celebró el banquete. Situada en el término municipal de la localidad sevillana de Constantina, en medio de un increíble paraje natural en plena Sierra Norte de Sevilla, fue en este mismo lugar donde los novios se comprometieron el pasado mes de diciembre.

El segundo vestido de la novia

Siguiendo la moda de muchas novias, Alejandra Ruiz eligió otro look para la posterior celebración, aunque no se trataba de un nuevo vestido. Prefirió una modificación del vestido que llevó en la ceremonia religiosa, al que se le añadió un fajín bordado de pedrería, se quitó el velo y se calzó unas alpargatas de esparto para poder bailar con comodidad. Para el pelo se deshizo el moño y dejó su melena larga con un semirecogido.

Foto cedida por la familia de Antonio Terrón

La madre y la hermana

La novia fue la gran protagonista, pero también su madre y su hermana destacaron por su elegancia. Patricia Rato eligió un vestido lila, un color con el que quiso hacer un guiño al ramo de lavanda de la novia, de la firma Tot-Hom, y un tocado del conocido atelier sevillano Tolentino; Isabel lució un original vestido rojo de lazos, de Jorge Vázquez. En este caso el color fue elección de la novia, quien quiso que su hermana llevase este color tan pasional y español para destacar entre todas las invitadas.

También la elección del traje de su hermano pequeño tuvo un especial significado. Juan (19) llevó el primer chaqué que tuvo su padre y una corbata que Patricia le había regalado a su exmarido. En definitiva, fue una boda repleta de detalles familiares y muy emotivos que los novios pudieron disfrutar plenamente con sus seres más cercanos, tal como ellos quisieron desde el primer momento.

Foto cedida por la familia de Antonio Terrón

Ahora el viaje de novios tendrá que esperar hasta el verano. Mientras llega, Alejandra Ruiz seguirá gestionando la finca de su padre, como viene haciendo desde hace tres años. Un lugar que a partir de ahora tendrá todavía un significado mucho más especial en su corazón.