La peluquera se ha atrevido con un cambio de imagen en tiempos de crisis.


La crisis sanitaria del coronavirus está teniendo unas graves consecuencias en la economía de nuestro país. Son muchos los afectados, entre ellos, rostros conocidos como Raquel Mosquera. La viuda de Pedro Carrasco afirmaba durante una entrevista en el último número de la revista SEMANA que atraviesa un momento complicado y que su empresa se había «venido abajo». Ha tenido que echar el cierre a su negocio, su peluquería que se encuentra ubicada en el Burgo Centro de Las Rozas de Madrid. Sin embargo, no pierde la sonrisa y comparte parte de su día a día con sus seguidores en redes donde se ha atrevido a mostrar cómo ha gestado su último cambio de ‘look’. 

A golpe de ‘click’ no descuida sus actualizaciones y como profesional de la peluquería ha compartido un vídeo desde el interior del cuarto de baño de su casa que seguro será muy útil para muchas personas. Y es que después de casi un mes de confinamiento, algunos ya acusan sus «malos pelos» y como Raquel se han atrevido a cortar por lo sano en tiempos de crisis.
«Aquí me pilláis en plena faena», aseguraba haciendo gala de su habitual sonrisa y amabilidad. Esta vez, Raquel afirmaba que había optado por un ligero cambio de imagen y lo hacía con el característico papel de aluminio puesto sobre el cabello para hacerse las mechas. Explicaba que también había cortado su melena y se había hecho unas capas que aportarían un toque más desenfadado y juvenil a su rostro.
De la siguiente forma ha explicado el método que ha aplicado a su cabello: «Me he dado la base del tinte en la raíz y me he realizado unas mechas (pocas) pero gruesas para que haga contraste con el color de base. He cortado el largo de la melena, he realizado capas escalonadas y en degradé con tijeras y con navaja».
Sin duda, Raquel lo tiene mucho más fácil para someterse a cambios de imagen en plena cuarentena. Sus seguidores han destacado que es muy «apañada», también le dan las gracias por sus divertidos vídeos con los que muchos «amenizan» los días de confinamiento. «En los tiempos que corren se agradece que hayan personas como tú que compartan su vida para hacernos más alegre la nuestra», aseguraba una fan.
Eso sí, Raquel se ha reservado para mostrar el resultado final, a pesar de que son muchos los que esperan con ganas verla presumiendo de nueva imagen. Y es que se ha sometido a este cambio de imagen con el objetivo de estar perfecta para cumplir con su próximo compromiso en televisión. Este sábado mostrará su nuevo ‘look’ en el plató de ‘Sábado Deluxe’ donde acudirá como colaboradora para opinar en el debate de ‘Supervivientes’.

Una delicada situación

Al mal tiempo buena cara, parece haber pensada Raquel Mosquera. Tanto para ella como para su marido la crisis sanitaria está teniendo importantes consecuencias: «Isi y yo somos autónomos y nos ha pasado lo que a mucha gente en este país, que de la noche a la mañana su empresa se ha venido abajo”, ha asegurado la peluquera en la revista SEMANA. Como a tantos otros, le ha golpeado en su principal fuente de ingresos.

Hace casi un mes que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretó el Estado de Alarma, desde entonces la peluquera permanece confinada en su hogar junto a su marido y sus hijos. Está aprovechando para dar rienda suelta a una de sus pasiones, la cocina, y no duda en compartir sus mejores recetas. “Isi y yo guisamos juntos, que es una manera genial de compartir momentos en pareja”.

No solo ha tenido que echar el cierre a su peluquería, también ha cerrado su tienda de moda online. «También he parado mi tienda de ropa online. Sinceramente, creo que ahora mismo mucha gente tiene en la cabeza otras preocupación es y no hay dinero ni ganas para comprar ropa”. Una vez todo esto concluya tiene pensado reanudar con su actividad empresarial. «Yo he hecho un ERTE, pero el mismo día en que pueda volver a abrir lo haré”, ha asegurado.

Si todo esto no fuera suficiente, hace tan solo unos días que la peluquera decía adiós a su suegro, de 98 años, quien moría en Nigeria. Debido a la situación en la que se sume el mundo azotado por el coronavirus y con múltiples restricciones para realizar desplazamientos, no ha podido viajar hasta África y darle el último adiós.