La exmujer de Cayetano Martínez de Irujo se encuentra recluida en el Palacio Arbaizenea de San Sebastián.


La duquesa de Alba era una de las visitantes más ilustres del verano donostiarra. La aristócrata no faltaba a su cita con la capital guipuzcoana donde se dejaba ver paseando por su playa y disfrutando de su magnífica residencia, el palacio Arbaizenea. Precisamente en esta casa, construida a finales del siglo XIX, lleva guardando la cuarentena desde que se decretara el estado de alarma Genoveva Casanova.

Se trata del palacio que heredó su exmarido, Cayetano Martínez de Irujo, de su madre. A pesar de que han mantenido diversas desavenencias en el pasado -anunciaron su separación de mutuo acuerdo en 2007 por «desgaste» en la pareja- actualmente mantienen una excelente relación. Prueba de ello es que Genoveva, quien mantenía una conexión muy estrecha con la que fue su suegra, haya elegido este privilegiado emplazamiento para pasar la crisis sanitaria.

El edifico fue construido por orden del Duque de Sotomayor, don Carlos Martínez de Irujo y del Alcázar, abuelo de Luis, el primer marido de la recordada Cayetana, quien nos decía adiós el 20 de noviembre de 2014. Es, además, un lugar muy vinculado a Cayetano y a sus dos hijos, Luis y Amina. El pasado mes de septiembre, los mellizos eligieron este escenario para su puesta de largo donde estuvieron acompañados por 300 invitados, entre ellos, no faltaron sus padres, y amigos y familiares como Tana Rivera Victoria de Marichalar, entre otros.

Clases de yoga y paseos por La Concha

Durante esta cuarentena, Genoveva ha aprovechado para leer y también, para ponerse en forma y retomar la práctica del yoga. Una disciplina que había dejado aparcada, según ella misma ha confesado. Empezó hace años a practicarlo, pero desistió: «Empecé de nuevo con la cuarentena gracias a las clases online de mi profe. Y solo en 50 días recuperé casi del todo», señalaba vía redes sociales.

Desde el palacio Arbaizenea ha compartido algunas imágenes practicando esta disciplina, algunas de ellas tomadas desde la terraza que cuenta con unas espectaculares vistas. Además, esta residencia dispone de un parque de quince hectáreas de jardín rodeado de una gran vegetación donde destacan las hortensias.

Cuando las medidas de confinamiento se aliviaron, la mexicana también ha salido de palacio para disfrutar de un paseo en el exterior. Elegía uno de los lugares más característicos de la ciudad, su playa de La Concha. Sobre la arena y en solitario, con atuendo informal, solo podía esbozar el siguiente comentario: «Por fin». Estos meses los ha vivido sola, tan solo acompañada por su mascota Cloe, su compañera más fiel. Sus dos hijos mellizos se encuentran junto a su padre.