Pelayo Díaz y su marido han sido diana de las críticas por subir una foto con unas mascarillas durante su cuarentena en casa. Esto no ayuda a frenar el coronavirus


El coronavirus copa todos los titulares y es que todo el mundo está expectante desde su casa del desarrollo de la pandemia que mantiene en jaque España y otros 160 países. Esto hace que todos los ciudadanos hemos incorporado en nuestro día a día un conocimiento sobre las medidas de higiene y prevención del contagio del Covid-19. Unas normas básicas cuyo respeto es la principal medicina para dar por finalizada esta crisis sanitaria cuanto antes. Es por ello que los rostros conocidos de nuestro país deben cuidar al detalle lo que comparten en sus redes sociales, porque el foco de atención es máximo en lo que opinan y se han convertido en un ejemplo a seguir. Eso sí, para algunos usuarios, no todos están a la altura.

Quizá este no sea el caso de Pelayo Díaz y su marido, Andy McDougall, quienes han sido víctimas de las críticas en Instagram. El experto en estilo quiso reflejar cómo está llevando su confinamiento en casa junto a su marido: “El amor en tiempos de coronavirus”, escribía como acompañamiento a una fotografía que ha generado una oleada de críticas y recomendaciones. Sus seguidores se asombraban al ver cómo Pelayo Díaz y Andy aparecían semidesnudos, abrazados de manera cariñosa y cubriendo sus rostros con una mascarilla quirúrgica para protegerse del coronavirus. Un uso, para algunos, inapropiado de esta medida de protección.

Lo que para Pelayo Díaz y su marido era tan solo una demostración de amor y ponerle un toque de humor al aburrimiento de la cuarentena, terminó por colocarle en la diana de las críticas. Muchos usuarios subrayaron su supuesta “ignorancia” a la hora de prevenir el coronavirus, dejándole claro –no siempre de buenas maneras, como es habitual en las redes sociales entre usuarios anónimos-, que las mascarillas en casa no son necesarias. Tan solo recomiendan su uso para aquellos casos en los que una persona haya dado positivo y no desea contagiar a aquellos que conviven con ella. Y este no es el caso de Pelayo Díaz y su marido. Con este gesto, tal y como denunciaban algunos de sus seguidores, se estaban malgastando mascarillas por personas sanas y quitándole material sanitario para aquellos que realmente lo necesitan, más ahora que se conoce la escasez de recursos que acusan centros médicos de toda España. Muchos ya pedían que las donasen si no iban a darle el correcto uso.

Pelayo Díaz hace frente a las críticas recibidas

Ante el revuelo generado, que dejó un rastro de cientos de comentarios en la foto en la que posaba en actitud cariñosa junto a su marido, Pelayo Díaz ha decidido dar la cara. Ahora ya sin mascarilla. Lo hace para explicar el sentido que hay detrás de su controvertida instantánea, porque al parecer no todos terminaron de entender lo que pretendía el estilista al subirla a su perfil de Instagram: “No las estamos usando en casa. La hemos comprado hace más de una semana para un viaje de más de 11 horas en avión, por lo que el filtro ya no funciona. Aun así, no hemos comprado nuevas, seguimos usando estas”, aseguraba Pelayo Díaz para tratar de llamar a la calma al sector más reivindicativo de sus seguidores.

La respuesta de Pelayo Díaz no terminó por convencer a todos, algo de lo que el estilista se lamentó, al no comprender por qué todos reparan en un detalle de una foto que él compartía con otra finalidad. “Pues no lo sé, uno piensa que no le van a dar tantas vueltas a una simple foto, pero la verdad es que publiques lo que publiques siempre va a ser criticado. Intento explicarlo, pero creo que ni sirve de nada”, reflexionaba Pelayo Díaz, apenado por no contar con el respaldo de sus seguidores.

Pocas horas después, el revuelo continuaba y Pelayo Díaz decidió ampliar su foto compartida con un anuncio que dejase las cosas claras de una vez por todas. Al menos eso esperaba. “Estas mascarillas fueron compradas en una farmacia hace más de una semana, los filtros solo duran entre seis y ocho horas, por lo que ya no sirven. Aun así las reutilizamos fuera de casa cuando tenemos que salir a hacer la compra para evitar tocarnos la cara y sentirnos algo más protegidos. Repito, ya no sirven ni pueden ser donadas. Esta es una foto sin ánimo de ofender a nadie ni fomentar el mal uso, es simplemente una foto. Dejamos de ser tan políticamente correctos, es muy aburrido. Fuerza a todos”, zanjaba.