La diseñadora y la cantante han intercambiado opiniones y experiencias sobre el amor en una charla retransmitida a través de Instagram.


Vicky Martín Berrocal y Mónica Naranjo han mantenido una interesante conversación a través de un directo en Instagram. La madre de Alba Díaz ha confesado ser admiradora de la cantante de Figueras desde hace años. Ha confesado que ido a muchos de sus conciertos y le encanta escuchar sus canciones. Además, tiene la suerte de poder disfrutar de su amistad.

Esta tarde, la diseñadora y la artista han charlado a través de las redes sociales. En su encuentro han compartido experiencias y opiniones diversas. Desde cómo están viviendo el confinamiento a cómo sienten el amor y la pasión cuando son alcanzadas por las flechas de Cupido.

Vicky se declara apasionada y apuesta por el «amor incontrolado»

La andaluza ha admitido abiertamente ser una mujer apasionada. «Yo soy una loca del amor incontrolado. Cuando amo, amo». Sin embargo, en materia amorosa, Mónica se declara una mujer comedida. El control, el orden y la disciplina han formado parte de su trayectoria personal y artística. Eso ha forjado su carácter. Y por eso, como ella misma ha relatado, es prudente cuando se enamora.

«Al final somos lo que hemos mamado. La educación que hemos mamado cuando éramos pequeños es lo que nos marca el camino en la vida. Empecé en el conservatorio muy pequeña. Los profesores que teníamos eran muy disciplinados. Uno en particular, el director del conservatorio, era súper exigente. Tanto que con 14 años, cuando somos hormonas con patas, le dije que por qué era tan sumamente estricto conmigo. ¡Si yo me dejaba la piel! Ese día me enfadé mucho. Tenía que sacar todo», subrayaba.

Su profesor le respondió: «Si soy exigente contigo es porque de todos los alumnos que hay en tu aula eres la única que tiene madera para hacer de la música una profesión». La catalana afirmaba que un cantante debe modular su voz al trabajar. Debe graduar el aire al cantar. Es lo mismo que le sucede cuando conoce a alguien que le gusta: va ‘regulando’ las emociones.

Mónica se considera una mujer comedida

Al escuchar el testimonio de Mónica, Vicky comentaba: «Claro, no se puede dar todo. Tienes que ir dosificándote». Mónica explicaba que es capaz de sentir mariposas en el estómago por alguien, pero luego al ver a esa persona es capaz de mantenerse serena. «Una persona me puede gustar muchísimo y de repente veo a esa persona y le digo: hola, como estás, tan normal».

«A mí se me nota en la mirada»

 

En su cara a cara digital ha quedado claro que ambas comparten muchas pasiones y puntos de vista. Pero no experimentan el amor de la misma manera. «A mí se me nota en la mirada. Se me nota en todo. En eso no he aprendido nada. ¡Se me escapa! Eso va por delante mía. ¡No hay manera!», reconocía. «Me encantaría, pero eso se me nota. Creo que hasta me gusta que se me note. Delante de alguien que te gusta siempre tiene que haber esa cosa del roneo, de dejarse querer. No sé si la otra persona me lo nota. Me lo noto yo».

Que Vicky es una mujer apasionada es algo indudable. No solo en el amor. También en todo lo que hace. Su carácter intenso le hizo tener algún que otro roce con sus compañeros cuando concursó en la última edición de ‘MasterChef Celebrity’. Uno de ellos, Boris Izaguirre, ha dicho de ella: «Es divertida, culta, a veces hechizada también. Y siempre tan femenina. Capaz de apasionarse de la misma manera por un hombre que por un par de zapatos. Se manifiesta en mil campos a la vez y eso me encanta». Sus palabras dan fe de que es una verdadera felina en todos los aspectos de su vida. ¡Pura pasión!

«Yo necesito tiempo»

Mónica, en cambio, es cauta. Lo suyo es la cocción lenta. «Yo necesito tiempo. Tienes que haber pasado un tiempo con esa persona. Un café, un cine, un teatro, una cena... Y ya cuando pasan dos meses te da igual que se te note», decía. «Todo muy lentito, todo muy bien hecho. Las cosas rápidas no llevan a nada», aseguraba Vicky.

La andaluza ha admitido que tan apasionada es que a veces se pasa un pelín. «Soy de las que se pone nerviosa si no hay un mensaje. ¡Yo soy capaz de llorar! Cuento los minutos, las horas. ¡Un comedero de cabeza! ¿Por qué no me ha escrito?», relataba, sincera y divertida. Y concluía: «Hay una cosa segura: Lo que está pa’ ti, ni aunque te quites. Lo que no está pa’ ti, ni aunque te pongas. Al final la vida con el tiempo te lo demuestra. Todo eso he llegado a entenderlo después de mucho tiempo».