Laura Bozzo, una de las presentadoras más famosas de Perú, ha huido por no querer entrar en prisión provisional y ya la buscan en 194 países para detenerla. Su horizonte judicial se oscurece según pasan las horas


Laura Bozzo es como la Oprah Winfrey o la Ana Rosa Quintana peruana, pero ahora ha dado el salto a los titulares de todo el mundo y no precisamente por su trabajo como presentadora, sino por estar en busca y captura por la Interpol acusada de un presunto delito fiscal. Para nadie que siga su recorrido cabe dudas de que estos últimos meses han sido especialmente convulsos para la mítica presentadora de 70 años. Sus problemas legales no hacen más que crecer, hasta el punto de estar ahora buscada por la policía al negarse a entrar en prisión de manera provisional ante la idea de que podría fugarse para no hacer frente a sus responsabilidades fiscales. Algo que, al parecer, ya ha sucedido.

Desde el citado organismo internacional han emitido una alerta roja, una notificación de busca y captura contra Laura Bozzo, con lo que se espera que cualquier cuerpo internacional de seguridad procesa a su detención con todas las calidades judiciales. Con ello, de estar fuera de su país, se puede proceder a su extradición, entrega o acción judicial de similares características. Un paso importante con el que la Organización Internacional de Policía Criminal busca la colaboración de los 194 países integrantes para localizarla y proceder a su entrega para que se haga responsable de los delitos de los que se le acusa.

Foto: Gtres

La presentadora de ‘Laura en América’ comenzó su calvario judicial meses atrás, cuando vendió por 13 millones de pesos -medio millón de euros- una vivienda sobre la que rezaba un embargo por el Sistema de Administración Tributario de México. Un desliz legal que obligó a un juez a dictar prisión preventiva para Laura Bozzo a mediados del pasado mes de agosto, pero esta entrada en la cárcel a la espera de que se determine su grado de culpabilidad y la condena final no se ha producido, pues ha desaparecido del mapa. Se la esperaba en el centro penitenciario de Santiaguito, en México, pero ante su misteriosa huida se ha ordenado su detención, sea como fuere, y esté donde esté.

Los abogados de Laura Bozzo han tratado por todos los medios poner freno a su entrada en prisión, alegando para ello supuestos problemas de salud que le impedirían llevar una vida normal entre rejas. No coló y el magistrado Juan Miguel Ortiz Marmolejo entendió que debía rechazar este recurso de amparo. Ante lo inevitable de su encarcelación, al final la presentadora no ha encontrado otra vía más que la espantada y ahora los servicios de policía de 194 países han recibido órdenes de detenerla y llevarla de nuevo ante la justicia mexicana.

Tras la alerta roja que ordena la busca y captura de Laura Bozzo, una de sus hijas ha concedido una entrevista con el programa ‘Suelta la sopa’, de Telemundo, en el que asegura que “mi mamá sufre mucho de ataques de pánico, del estómago. Para mí lo principal es que todo pueda solucionarse lo antes posible, que todo pueda aclararse y que mi mamá esté bien”, asegura la hija de la abogada más famosa de Perú por su mítico programa de televisión. Como cabría esperar, la joven promete no tener constancia del paradero de su madre, aunque sí sabe sin miedo a equivocarse que su madre está muy nerviosa y que su principal intención es solventar el problema, hacer frente a la deuda y librarse de la prisión a la que tanto teme entrar: “Es una persona muy trabajadora y pronto se va a solucionar de la mejor forma”.

Cabe destacarse que no es el único problema que Laura Bozzo ha tenido con la justicia en los últimos años. Ya en el 2002 fue detenida en el aeropuerto de Lima cuando iba a viajar a Miami acompañada de una de sus hijas. El motivo de la detención fue un misterio durante un tiempo, hasta que ella no tuvo problemas en arrojar luz a este hecho, asegurando en ‘De primera mano’ que el problema legal había surgido al desvelar que el candidato a la presidencia de Perú, Alejandro Toledo, había tenido una hija fruto de una relación fuera del matrimonio. Este desliz se tradujo en tres años de arresto domiciliario, pero no truncó su carrera al tener la facilidad de convertir su propia casa en un plató de televisión.

Años más tarde, en 2018, comenzó a vincular su nombre con supuestos líos con la Agencia Tributaria. Ya se encontraba viviendo en México y se le acusó de deber una cifra estimada en 700.000 euros por no pagar los impuestos que le correspondía con sus elevados ingresos. Esa vez se libró de la prisión y de una mayor responsabilidad sobre el delito a adjudicarle el “error” a su equipo de gestores, aquellos que llevaban sus cuentas y que presuntamente no supieron hacer bien su trabajo. Ahora el problema es mayor y parece que poco podrá hacer para librarse de pasar una temporada entre rejas. Eso sí, para eso, antes deben encontrarla y parece que lo están teniendo más difícil de lo que esperaban.