Novak Djokovic ha estado a punto de perder a su mujer, su familia y su vida. Una modelo ha sido contratada para seducirle, grabarle y romper su matrimonio. Así confiesa la maniquí la jugosa oferta que se le puso sobre la mesa y por qué decidió no aceptarla


El matrimonio de Novak Djokovic estuvo en serios peligros y es que una mujer a punto estuvo de romper su unión traicionando al tenista. Eso sí, para eso antes este debía caer en la tentación, algo que no ha sucedido, por lo que su vínculo sigue siendo firme, pese a los intentos de echar por tierra los pilares básicos de su intimidad y todo con intencionalidades externas. Novak Djokovic lleva casado desde 2014 con Jalena Djokovic, pero bien podrían estar pensando en divorcio si se hubiese materializado la trampa que la modelo Natalija Scekic le tenía preparada. Una trampa que ella misma ha querido sacar a la luz, asegurando que fue contratada para “arruinar” el matrimonio del tenista y así desgastar su ánimo y minar su progreso en las pistas de tenis.

Tal y como ha desvelado ahora la modelo serbia, una persona cuya identidad ha preferido proteger en el anonimato le ofreció una jugosa cantidad de dinero para “arruinar” el matrimonio de Novak Djokovic. Lo único que ella debía hacer era seducir al deportista para que cayese en la tentación en un apartamento preestablecido. También se le solicitaba tener lista una cámara oculta que captase el momento, para así tener pruebas que demuestren su supuesta deslealtad a su mujer. La modelo recibiría a cambio un montante cifrado en 60.000 euros. No aceptó, quiso ser buena persona y no destrozar un matrimonio y, de paso, ha querido alertar a Novak Djokovic de lo que se estaba gestando a sus espaldas.

“Es cierto que un tipo me contactó. Le conozco de la ciudad y le consideraba un tipo serio. Conozco sus trabajos y estuvieron bien. Cuando me pidió una cita, pensé que era por un asunto comercial. Sin embargo, a medida que avanzaba la conversación vi que no tenía nada que ver con mi vida”, asegura esta modelo serbia a la revista ‘Svet i Scandal’. Es más, la maniquí que iba a ser contratada para traicionar a Novak Djokovic pensó en un primer momento que estaba siendo víctima de una encerrona o cámara oculta, dado lo surrealista de la situación y la extraña petición que le estaban poniendo sobre la mesa junto a una oferta de 60.000 euros. Un trabajo al que no estaba dispuesta aceptar.

“Pensé que se trataba de una cámara oculta cuando me dijo que tenía que seducir a Novak Djokovic y grabarle, pero que no me preocupase de eso, porque él ya se ocupaba de esas cosas. Me dijo que podía conseguir unos 60.000 euros por eso y un viaje donde yo quisiera. Me reí, esperando que dijese que era una broma, pero el hombre hablaba muy en serio. Me sentí muy ofendida y humillada”, asegura la modelo que bien pudo suponer un serio problema para Novak Djokovic, de haber caído en la tentación y de ver cómo las imágenes que prueban su deslealtad estaban en manos enemigas.

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El enfado de la modelo fue mayúsculo e, indignada, rechazó la propuesta de este empresario supuestamente serio: “En ese momento se me ocurrió pegarle, echarle agua, pero me contuve porque estábamos en un lugar público. Recogí mis cosas y me fui. Espero que no haya encontrado a ninguna otra chica que quiera hacer eso, porque no es justo para Novak Djokovic. Es nuestro mejor embajador, un hombre ejemplar, de familia, como para que alguien le dañe así por dinero, o al menos lo intente”, sentencia la joven, que ha querido poner en preaviso al deportista de lo que se está organizando para poner en jaque su matrimonio, su familia -tiene dos hijos, Tara y Stefan, de 3 y 6 años respectivamente- y, de paso, su rendimiento en los terrenos de juego.