Paulina Rubio ha tratado de restar importancia a la polémica que protagonizó en abril con un vídeo que dio pie a especulaciones y una guerra judicial contra Colate Vallejo-Nágera para proteger a su hijo


A Paulina Rubio le gusta la polémica y no tiene reparos en revivirla siempre que sea necesario, pero quizá la última que protagonizó y por la que estuvo a punto de perder a su hijo en una batalla judicial contra Colate Vallejo-Nágera no entra entre sus favoritas. Ese vídeo publicado el pasado mes de abril en el que aparecía en dudoso estado, cantando con serios problemas de afinación y, supuestamente, consumiendo ciertas sustancias supuso todo un revuelo mediático y todo un fenómeno viral que a punto estuvo de echar por tierra su carrera en la música.

 

Aun así, Paulina Rubio ha salido reforzada de la experiencia y juró ante el juez que jamás volvería a protagonizar tales escenas y que esa actitud tan criticada no tendría lugar nunca delante de su hijo Nicolás. Su hijo no la verá más como en el vídeo en el que trató de apoyar la cultura en México en los primeros meses de cuarentena, englobado en la causa ‘One World, Together at home’. Despeinada, con los ojos vidriosos, un maquillaje excesivo y balbuceando frases con dificultad, además de protagonizando un gesto muy comentado que dividió al mundo entre aquellos que veían a la artista consumiendo estupefacientes y aquellos que defendían que se trataba de un mero error de apreciación.

Para tratar de quitar hierro al asunto, Paulina Rubio protagonizó un nuevo vídeo, con el de la polémica como principal objeto de estudio. La cantante no duda en reírse de sí misma, de cómo se trababa a la hora de apoyar esa “causa, de yo me quedo en causa, digo en casa”. También hace bromas de cómo desafinaba en el vídeo y de cómo perdía la compostura con su exagerada gesticulación y sus arranques de energía, que tanto dieron que hablar en su día. No hay mejor forma que minimizar una polémica que quitándole importancia, aunque esto ahora ayude a refrescar la memoria al público y recuerde uno de los episodios más difíciles de olvidar de Paulina Rubio a sus 48 años de edad.