La presentadora se siente abatida tras dejar el que ha sido su hogar durante décadas. Pero afronta con serenidad esta nueva etapa, que comenzará tras instalarse en un ático próximo a la casa de Terelu.


Hoy ha sido un día muy importante para María Teresa Campos. Después de más de 20 años viviendo en su mansión de Molino de la Hoz ha abandonado el que ha sido su hogar hasta ahora para iniciar una nueva etapa. La veterana periodista se ha despedido con enorme pena de su vivienda, del que ha logrado deshacerse tras una larguísima temporada -siete años- a la venta.

La ya antigua casa de la presentadora, valorada en unos 3 millones de euros, está ubicada en una de las zonas más exclusivas de la capital, a unos 20 minutos del centro y a otros 20 del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, uno de los espacios naturales de mayor valor de Madrid. Con sus 1.615 metros cuadrados construidos sobre un terreno de 6.365 metros. Dotada con 12 dormitorios, 15 cuartos de baño, piscina, ascensor, sala de cine y gimnasio, hace tiempo que se le había quedado grande a la malagueña. Por eso ha decidido dejar atrás su enorme chalé para mudarse a un piso cerca de la vivienda de su hija Terelu Campos en Aravaca.

Esta mañana la hemos visto abandonando su casa acompañada de Gustavo, su mano derecha, y su hija pequeña Carmen Borrego. Esta ha explicado que su madre «se ha ido tristísima». Y es que irse del lugar donde albergaba tantos recuerdos y en el que ha puesto «el esfuerzo de toda mi vida» le ha supuesto un mal trago. «Estaba ahí como diciendo no me voy, no me voy», ha puntualizado la colaboradora de ‘Viva la vida’. «La he notado muy bajita y muy tristona. Hoy la he visto muy triste».

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Borrego ha adelantado que su progenitora «está en casa de mi hermana y entre mañana y el sábado se irá a su casa nueva». Esta nueva casa es un precioso ático por el que pagará un alquiler de 2.400 € al mes. Una cantidad que no le ha impedido hacer algunas reformas al inmueble. Este cuenta con 250 metros cuadrados y una enorme terraza de 140 metros cuadrados en el que podrá organizar almuerzos y cenas con sus amigos, algo que, como buena anfitriona que es, le encanta hacer. Lo mejor de todo es que estará muy cerca de Terelu, porque su nuevo piso está a tan solo 300 metros de la urbanización en la que vive su hija mayor.

Según Carmen Borrego, María Teresa va «poco a poco» en estos días de cambios. Ya se sabe, «las mudanzas son un horror». Y aún queda abrir y colocar todo lo que la empresa de mudanzas ha embalado en cajas. Antes de que llegue ese momento, la andaluza podrá descansar unos días con Terelu. «La casa se tenía que entregar el día 5, pero se entregará el día 20», ha detallado Carmen.

María Teresa Campos casa
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La colaboradora no ha ocultado que para ella también ha sido difícil dar el último portazo a la mansión de su madre. «Esta casa para nosotros ha sido la casa familiar. Yo he vivido aquí con mis hijos de pequeños y evidentemente da pena, pero bueno, la vida es avanzar y tampoco vamos a llorar por una casa. Es decir, estábamos deseando venderla y ya está vendida. Ahora no nos vamos a poner a llorar, pero el recuerdo siempre va a quedar».

María Teresa Campos: «Me voy a un piso normal»

María Teresa, por su parte, se siente tranquila ahora que podrá pasar sus días en un hogar acorde a sus necesidades. «Me voy a un piso normal, que es lo lógico para este momento de mi vida. Me voy a un piso que está muy cerca de Terelu», ha confesado. «Yo estoy bien, no me puedo quejar viendo todas las cosas que se ven. Estoy bien, tengo salud, tengo mis achaques lógicos. Sabes que tengo yo artrosis en el cuello pero por lo demás con las cosas que hay no me puedo quejar».