El desconcierto revuela en suelo tailandés y es que hace mucho que nada se sabe de una de las concubinas oficiales del rey Rama X de Tailandia. Se trata de Sineenat Wongvajirapakdi, graduada en enfermería, que logró convertirse en parte de la Guardia Real tras formarse como piloto. Su belleza cautivó al soberano tailandés, que decidió nombrarla como una de sus amantes oficiales, dándole todo el protagonismo que la joven había deseado. Sin embargo, ha desaparecido. Nada se sabe de ella y todo después de que fuese tachada de “ambiciosa” por la casa real antes de decidir expulsarla de la corte.

En julio del pasado año cumplió su sueño de escalar socialmente como concubina del rey Rama X de Tailandia, pero en octubre cayó en desgracia. A través de un comunicado oficial de la casa real, se informaba de la expulsión de Sineenat porque “no entendía las costumbres y tradiciones en la corte tailandesa”, al tratar de “elevarse al estatus de la reina”.

Esto fue entendido por casa real como un “comportamiento irrespetuoso”, al comprender que sus deseos de ascender aún más demuestran “desobediencia al rey y la reina”. Pero, es más, también “usó el nombre del rey sin su permiso para emitir órdenes, lo cual causó confusión entre el público en general”, decían en octubre en el citado comunicado.

Desde entonces, nada se supo de Sineenat. Estaba desaparecida y nadie hablaba de ella, pero no es que los medios habían decidido darle la espalda, sino que se encontraba en prisión, tal y como han informado diversos medios internacionales. Es más, alguno de ellos llega a afirmar que la joven concubina ha fallecido durante su condena, una información que aún no ha sido confirmada de manera oficial, pero que ya está levantando asperezas en Tailandia.

Andrew MacGregor Marshall, un periodista especializado en información sobre la casa real tailandesa, a pesar de que esta información está vetada en el país, ha dicho en Twitter que Sineenat “ha sido trasladada recientemente de la prisión de Klong Prem a la famosa prisión personal del rey en el palacio Thaweewattana”. Ahora bien, sobre su muerte no sabe más: “No puedo confirmar que los rumores de que ella esté muerta sean ciertos”. Y es que este detalle no se puede confirmar, porque nadie tiene potestad para preguntarle al rey sobre el asunto. El miedo se ha impuesto y la duda sobre cuál ha sido el trágico destino de Sineenat es todo un misterio y los medios no hablarán de ello por miedo a represarias del rey.