Semana decisiva para Haya de Jordania y Mohammed bin Rashid al-Maktoum. Este lunes arrancó el juicio -que podría durar hasta cinco días- entre la hermana del rey de Jordania y el emir de Dubái para disolver su matrimonio y decidir quién se quedará con la custodia de sus hijos, Jalila (11) y Zayed (7), quienes se encuentran con su madre desde el pasado mes de mayo cuando ésta decidió huir de Dubái. Desde entonces viven en una mansión valorada en 95 millones de euros, en el barrio londinense de Kensington.

La vista comenzó un mes después de que se celebrara una audiencia preliminar del juicio, a la que solo asistió Haya de Jordania. Mientras la hermana del rey Abdalá acudía al Tribunal Superior de Londres, el emir de Dubái participada en una subasta de caballos en Newmarket, una ciudad a menos de dos horas de la capital de Inglaterra. La princesa tiene como abogada a Fiona Shackleton, experta en los tribunales de familia y conocida por haber representado al príncipe Carlos en su divorcio con Diana de Gales. Por su parte, el emir de Dubái cuenta con la representación del letrado David Philip Pannick.

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Recientemente, Haya de Jordania fue nombrada primera secretaria de la embajada jordana en Londres, gracias a la mediación de su hermano. Lo que podría protegerla de cualquier acción que el emir de Dubái decida tomar en su contra. Y es que con esta nueva función goza de la inmunidad diplomática y protección garantizada por la convención de Ginebra.

Sin embargo, para la princesa, el camino no ha sido tan fácil. En un primer momento se le negó el asilo diplomático en Reino Unido. Después, cuando su marido exigió el ‘retorno sumario’ de sus hijos, solicitó una ‘orden de protección de matrimonio forzado’ y una ‘orden de no abuso’ para evitar ser víctima de un matrimonio forzado. Finalmente, la justicia británica le proporcionó cierta seguridad, emitiendo una orden de alejamiento por posibles amenazas y acoso, protección para uno de sus hijos y, de momento, la tutela judicial de sus vástagos.