La princesa Charlène de Mónaco «está bien» después de su tercera operación, como así dicen desde el palacio, y ya se habla de su regreso a su casa para estar al fin con su marido y sus hijos, para alejar con ello los rumores de divorcio


La princesa Charlène de Mónaco tuvo que pasar el pasado viernes, 8 de octubre, de nuevo por quirófano y ya van tres veces desde que se distanció de su marido, el príncipe Alberto de Mónaco, para instalarse en Sudáfrica sin fecha estimada de regreso. Ahora, cuatro días después de que su última intervención, desde el palacio del Principado han acertado a informar que la operación “salió muy bien”, como así recogen desde la agencia AFP. Su tercer paso por un quirófano en los últimos meses se debe a la grave infección otorrinolaringológica la pasada primavera y que, al parecer, es el único motivo que justifica que deba permanecer en su país natal, lejos de su marido y sus hijos, y no la ampliamente comentada decisión de divorciarse, como así aseguran desde distintos puntos de su círculo más íntimo, como la propia tía del príncipe Alberto, que prometía que el anunció del fin de su matrimonio era inminente.

“La princesa Charlène se sometió a una operación el viernes que salió muy bien. Se realizó bajo anestesia general y es la última a la que se ha enfrentado tras su infección otorrinolaringológica”, explican desde el palacio monegasco, a la vez que adelantan que la consorte principesca deberá permanecer bajo observación médica durante las próximas 24 horas, sin decir si este periodo comenzó tras la operación o si comienza a contar tras comunicar su estado tras la tercera operación de urgencia a la que tuvo que someterse.

Foto: Gtres

Todo hace indicar que, transcurrido este periodo de recuperación, la princesa Charlène podría regresar a Mónaco para descansar al fin junto a su marido y sus hijos, a los que no ve desde hace varias semanas y con los que suele mantener contacto estrecho mediante videollamadas, como así se encargaron hacer llegar a los medios desde el palacio para acallar los rumores insistentes de un posible divorcio entre el matrimonio monegasco, tras cinco meses viviendo en puntas dispares del mapa. Esto ya lo anunciaba la semana pasada el propio príncipe Alberto en una entrevista radiofónica, en la que asegura que el regreso de su esposa a su vera sería “muy pronto”, aunque antes de subirse a un avión “tenemos que hablar con los médicos”. Eso sí, este anuncio vago y sin precisión se produjo antes de conocerse su tercera operación, de la cual sabemos que ha salido bien y de la que se recupera favorablemente gracias a una fuente cercana al entorno palaciego, que no de manera oficial.

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El estado de salud de la princesa Charlène ha preocupado muchísimo en las últimas semanas, pero quizá las alarmas sonaron con más fuerza y urgencia cuando se publicaron una serie de fotografías en las que ella aparecía visiblemente más desmejorada, con aspecto cansado, demacrada y mucho más delgada. Se encontraba junto al rey zulú Misuzulu, uno de los grandes dirigentes sudafricanos y cuyo encuentro fue tomado como un acto oficial que nada tenía que ver con la agenda oficial del Principado de Mónaco. Más allá de la importancia del acto a nivel institucional, todos los medios internacionales se hicieron eco de las imágenes por cómo aparecía Charlène en ellas, lo que acrecentó los rumores sobre su estado de salud real, los cuales se agravaron tras conocer que pasaba de nuevo por quirófano por tercera vez tan solo unos días después por la misma infección que arrastra desde hace cinco meses.